Frederico Bussinger, Secretario de Transporte de Sao Paulo, Brasil, es tajante cuando afirma: "El Transporte es la única área del gobierno que tiene que ver con el cien por ciento del territorio, cien por ciento de la gente, cien por ciento del tiempo. Nosotros estamos presentes en la vida de la ciudad en todo momento".
Bussinger, uno de los ideólogos de la nueva manera de hacer transporte público en Brasil, señala que en la ecuación la parte más importante es la Autoridad del Tránsito, y más que eso, la voluntad política del gobierno para darle a esa Autoridad todos los poderes.
"El poder público debe tener claro qué debe hacer, tener los instrumentos legales e institucionales, para hacerlo, y tener ganas de hacerlo. Sin voluntad no hay ley ni tecnología que resuelva el problema.", señala el funcionario.
Severino Mejía, nuestro administrador del Transporte y el Tránsito en Panamá, sabe esto. Según él, el cambio va, y empezará en casa.
Cuando se habla de la modernización del Transporte Público, "de lo que realmente estamos hablando es de la modernización de la ATTT", señala Mejía.
"Tenemos que hacer una reingeniería en la institución, y ya hemos dado los primeros pasos", agrega.
Según él, el plan para las nuevas licencias, la semaforización de la ciudad, las nuevas reglas y recursos para pesos y dimensiones son una señal de que se están cambiando las cosas.
Lo cierto es que todavía en la sede central de la ATTT se respira un aire de informalidad y caos que hace dudar.
Lo que más impresiona de los sistemas masivos de transporte en ciudades como Sao Paulo o Bogotá no son los buses ni los carrilles exclusivos o las terminales: son los centros de control.
Son salas de monitoreo permanente de las flotas de buses, las paradas, las terminales y las rutas. Desde ahí, con cámaras de vigilancia en todo lugar, y sistemas de seguimiento de buses en tiempo real (GPS), se sabe todo de todo, y se pueden tomar las decisiones.
Haciendo una analogía atrevida, se puede decir que estas salas de monitoreo se parecen mucho a los centros de control de la NASA, donde se vigila lo que ocurre durante los viajes espaciales, y que en ocasiones se muestran en televisión.
Son usadas al menos para saber qué pasa con el transporte público, pero también existen otras para el control de las calles, los semáforos, del comportamiento de los particulares en las vías. Autoridad que no esté informada de estas dos ramas del tronco, anda a ciegas.
Mejía asegura que la modernización debe propiciar los recursos para que la ATTT evolucione hacia allá.
Según dijo, el centro de control estará en Clayton, y contará con monitores para saber qué ocurre en las terminales, las paradas de buses y en los buses mismos.
Para lograrlo, la ATTT tendrá que cambiarse de piel y de alma. No puede lograrlo con el personal ni los recursos actuales.
Severino Mejía advierte que mucha de la gente que labora en la ATTT está en la institución desde los años setenta, y algunos se han "empantanado".
"Hay que empezar por modernizar los recursos humanos", subrayó. Según dijo, vienen tiempos de mucha capacitación, porque el reto es enorme. No habló de despidos masivos.
Los tiempos por venir exigirán que la ATTT vigile lo que hace el operador de la flota en las rutas troncales, debe estar al tanto de la calidad en las rutas alimentadoras y complementarias.
Es obligatorio supervisar que los buses pasen mantenimiento preventivo y correctivo; que el recaudo electrónico esté al día y bien auditado.
Todo esto, sin olvidar los historiales actualizados de cada conductor en el país, la justicia de tránsito, la tramitación regular y extraordinaria en las sedes de la ATTT y demás.
En resumen, se requerirán más técnicos y menos burócratas. Viendo lo que tenemos hoy, no queda más que dudar.
Si la ATTT no se moderniza, y su personal no se profesionaliza, el nuevo sistema de transporte será un fracaso.
El Tránsito, hasta ahora, ha sido un tema secundario para los gobiernos.