El fiscal Segundo de Drogas, Patricio Candanedo, confirmó que Panamá colaboró con el Departamento Administrativo de Colombia (DAS) y con la Agencia Norteamericana Antidrogas (DEA) dentro de la operación "Double Trouble" en la ubicación de cuentas bancarias y la investigación de algunas personas relacionadas a esta red que operan aquí.
Candanedo alegó que a raíz de esta investigación se abrió un expediente local, en donde se ubicaron cuentas y algunas personas que ayudaban en las labores de blanqueo de dinero a través de empresas de fachada.
Detalló que aún no se ha cuantificado localmente la cantidad de dinero manejado por esta red porque se encuentra en una fase de investigación, cuyos resultados serán dados a conocer.
Según una publicación del diario El Tiempo de Bogotá, como cabecilla de esta organización figura Iván Henao (alias el Zipa), quien logró lavar unos B/.29 millones, utilizando para ello mulas que trasegaban droga y dinero.
De acuerdo con la publicación el dinero era depositado en cuentas bancarias en Panamá y Brasil y luego enviadas de vuelta a Colombia en operaciones realizadas a través de empresas de fachada que operan en estos países.
Según las autoridades, desde mayo de 1999, la organización lavó unos B/.30 millones en activos producto de la venta de cocaína, heroína y éxtasis. Un total de B/.12.8 millones en efectivo fueron confiscados así como 353 kilos de cocaína y 21 kilos heroína. Por lo menos 11 cuentas bancarias fueron intervenidas en Colombia.
La agrupación de Henao forma parte de las 53 organizaciones criminales, dedicadas al lavado de dinero proveniente del narcotráfico, más perseguida por las autoridades norteamericanas, según la Procuraduría General de Estados Unidos, que describe al colombiano como un "prestamista de narcos" y ficha clave dentro de los cárteles de la droga.
Filós destacó que la administración general del Complejo Hospitalario tiene entre sus manos la tarea de conseguir suficiente personal de enfermería que hace falta no sólo en la sala de urgencia sino en todo el hospital. La razón por la que no hay suficientes enfermeras es que no se nombran con la rapidez necesaria por los trámites burocráticos que deben seguirse, especialmente por la autorización de la Contraloría y del Ministerio de Economía y Finanzas.
El Dr. Guillermo Pérez Silva, Secretario General de la Asociación de Médicos, Odontólogos y Profesionales Afines de la Caja de Seguro Social ( AMOACSS), indicó que los médicos manejan un mecanismo de defensa que se llama aislamiento emocional, que les permite enfrentar una situación traumática y poder actuar en una situación difícil que es muy evidente en los cuartos de urgencia. Al respecto, advirtió que la atención médica no debe ir acompañada de un sentimiento de aislamiento emocional.
Lamentó la condición de la CSS ya que a través de generaciones de asegurados y existiendo un excedente de capitales en el programa de Enfermedad y Maternidad han aumentado los pacientes en cada cuarto de las salas. Explicó que antes, en el quinto piso, se hospitalizaban cuatro pacientes por cuarto; en 1980 se aumentó a 6 pacientes por cuarto, produciéndose el hacinamiento y condiciones de indignidad.
Ningún panameño que haya sido criado en un ambiente de ternura, calor humano y privacidad, puede tolerar esta situación progresiva de hacinamiento de los cuartos de urgencia.
Indicó que los pacientes empezaron a pasarse entre sí los utensilios para orinar, observándose cada vez más hostilidad por las secreciones y los olores fétidos, situación que afecta la privacidad de cada paciente.
Agregó que la infraestructura hospitalaria no se amplió por muchos años y los pacientes permanecen hasta cinco y seis días en camillas altas con grandes ruedas de las cuales es imposible bajarse sin apoyo.
Pérez Silva aseveró que sin cortinas que separen una camilla y otra, los cuartos de urgencia se han convertido en un escenario dantesco. Pacientes quejándose, personal médico, familiares desesperados; los pasillos están repletos de camillas; cada quien espera y desespera.
Reconoció que efectivamente el hacinamiento imperante y la falta de cupos en los propios hospitales, contribuyen a que la condición de los pacientes se agrave.
Pérez Silva destacó que el problema radica en que no se han construido, a su debido tiempo, suficientes instalaciones para resolver el problema y la Sala de Corta Estancia, que se creó para solucionar el problema, pasó a manos de Gastroenterología.
Dijo que en la actualidad están en un cuarto con mayor limitación que la del hospital viejo. Explicó que las camas de la urgencia se pasaron de la antigua sección de Riesgos Profesionales a un área de pasillo y se pensó que la solución era enviar a los pacientes a la Sala de Corta Estancia en el hospital general. Esto significó, según Pérez Silva, que en la práctica la Sala de Corta Estancia se convirtiera en Sala de Gastroenterología y se volvió a convertir el cuarto de urgencia (que se suponía que no iba a tener pacientes hospitalizados), en una sala de corta estancia para pacientes de urgencia.
Según Pérez Silva, el problema de la CSS ha sido de ingeniería administrativa. La dirección general se enredó en ver cómo desarrollaba grupos de gremios afines para poder manipular la política gremial y sindical de los trabajadores de la salud y, a la vez, cómo fraccionaba a sectores como AMOACSS haciéndoles aumentos a unos y no a otros.
Se descuidó lo más importante que eran los acuerdos de huelga de 1985 que establecían una escala salarial para todos, aseguró. Manifestó que se ha promovido una política de aumento salarial y no se ha mostrado interés en ejecutar la escala salarial acordada.
Acusó a la dirección general de promover una actitud conspirativa con ciertos gremios afectando las soluciones a las quejas planteadas por su gremio en ciertos casos específicos. Mientras se prioricen estas acciones no se va a encontrar solución a los problemas de salud de los asegurados, mucho menos los surgidos en los cuartos de urgencia, reconoció Pérez Silva.