Apesar de que las estadísticas revelan que en los últimos años en Panamá los homicidios aumentaron, el país presenta uno de los índices más bajos de Latinoamérica, según el informe presentado por el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias.
En el Segundo Foro Iberoamericano sobre Seguridad ciudadana, violencia y políticas públicas, que se celebra en Barcelona, España, Iglesias informó que en Panamá, por cada 100 mil habitantes hay una tasa de homicidios de 11.3 casos.
De acuerdo con el informe de Iglesias, en Latinoamérica el país con la tasa más baja de homicidios es Chile con 1.9 casos; seguido por Uruguay con 4.3 y 5.3 en Argentina.
En términos generales, los países de Iberoamérica tienen una tasa de homicidios de casi 26 casos por cada 100 mil habitantes, cifra que triplica la media europea de 8.9 casos.
La tasa aumentará.
Para los próximos años se prevé que la tasa de homicidios aumente en Latinoamérica, contrario a Europa donde se espera que disminuya. Ante esta situación, admitió que Iberoamérica tiene ante sí un "desafío muy importante".
"La violencia no es una maldición bíblica", dijo Iglesias, quien abogó por atacar este fenómeno con políticas integrales para potenciar el desarrollo económico, social y cultural, mejorar el empleo y combinar la prevención y la represión.
Expresó que sin la participación de la sociedad civil será "muy difícil" acabar con la inseguridad, porque los gobiernos por sí solos no pueden atajar este fenómeno.
Para el ex director de la Policía Técnica Judicial, Jaime Abad, Panamá no sólo presenta estadísticas aceptables en homicidios en comparación con países de la región, sino que además las cifras son inferiores en otros renglones.
"En robos y otros delitos violentos también las cifras son inferiores a las de países vecinos", destacó.
Organismos se activan.
Ante los niveles de criminalidad en Panamá, la Cámara de Comercio realizará un foro para identificar las causas y buscar posibles soluciones a la inseguridad en el país.
Cifras oficiales revelan que en el 2007 se registraron 444 homicidios, de los cuales 91 se dieron por riñas, 54 por problemas entre pandillas, 48 por ajuste de cuentas, rencillas y venganzas y el resto por situaciones de robo y crímenes pasionales.