Panamá, apoyada por Costa Rica, adelantó ayer planes para la desmilitarización del istmo centroamericano, mientras el presidente y anfitrión peruano, Alberto Toledo, aprovechó la inauguración de la XI Cumbre Iberoamericana para lanzar un llamado a la reducción de los gastos en armamentos y dedicar un mayor esfuerzo a combatir la pobreza y los otros problemas económicos que afligen a la región.
Asimismo, los jefes de Estado y cancilleres de los 21 países latinoamericanos, más España y Portugal, fueron unánimes en reiterar su repudio al acto terrorista que sufrió Estados Unidos el 11 de septiembre, tal como lo habían hecho durante la reciente Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La presidenta Mireya Moscoso expresó su repudio al terrorismo "en cualquiera de sus manifestaciones", al pronunciar su discurso en la inauguración de la XI Cumbre.
La presidenta Mireya Moscoso señaló que hechos como los ocurridos en septiembre pasado en Estados Unidos se muestran como una realidad aterrorizante que se ha convertido en un "elemento de desestabilización económica y generador de recesión". En su comunicado final, la Declaración de Lima, que será anunciada hoy, los gobiernos exhortan a la comunidad internacional a "promover, con mayor énfasis, el diálogo de civilizaciones y el respeto a la diversidad cultural, étnica, religiosa y racial".
"Como panameños debemos sentirnos orgullosos de poder dar el ejemplo de una sociedad multiétnica y multicultural que desafía a esos teóricos que hablan de la inevitabilidad de un choque entre culturas", declaró a El Panamá América el canciller José Miguel Alemán antes de entrar en una reunión a puertas cerradas con sus homólogos.
Los únicos ausentes de esta XI cumbre son Jorge Batlle, de Uruguay; Carlos Flores, de Honduras y Fidel Castro, de Cuba, éste último informó a la reunión que estaba obligado a permanecer en la isla para supervisar las tareas de rescate tras el huracán Mitchell.
Es la única reunión que se pierde Castro desde que las cumbres iberoamericanas se iniciaron en Guadalajara, México en 1991. La primera actividad oficial de la presidenta panameña Mireya Moscoso, quien llegó a primeras horas de la tarde de ayer, fue un encuentro con su homólogo Manuel Antonio Rodríguez, de Costa Rica, con quien abordó la propuesta para la desmilitarización del istmo centroamericano, según fuentes que asistieron al encuentro.
Desde que el presidente José Figueres en 1946 abolió el ejército, Costa Rica se convirtió en el primer país sin una fuerza militar, seguido por Panamá con la supresión de las Fuerzas de Defensa en 1990. Los dos mandatarios también revisaron la agenda para una reunión bilateral que realizarán el 29 de noviembre en Bambito, Chiriquí.
Tal como se había comprometido durante la X Cumbre, que como anfitriona dedicó a la niñez, la presidenta Moscoso reiteró su exhortación a los jefes de Estado a que dediquen más atención al mejoramiento de las condiciones de vida de los niños y adolescentes que aún viven en condiciones deplorables en la mayoría de los países de Latinoamérica y el Caribe, a la vez que entregó a Alejandro Toledo los últimos informes de la UNICEF y la CEPAL sobre esta situación.
Sin embargo, la inclusión del tema de la niñez nuevamente produjo fuertes roces entre la delegación panameña y el secretario general de las cumbres, el diplomático mexicano Jorge Lozoya, que tiene su sede en Madrid y que desde el pasado año viene insistiendo que el tema debiera limitarse a las reuniones del UNICEF. "Como si el cuidado de la niñez no fuera nuestra más crítica responsabilidad sí queremos asegurar un mejor futuro para la humanidad", explotó indignado el vicecanciller panameño Harmodio Arias.
En contraste con la X cumbre que se celebró en noviembre del pasado año en Panamá y donde las discusiones entre los mandatarios fueron transmitidas en vivo por televisión, esta reunión es más hermética, pues se ha excluido al público y la prensa de las actividades oficiales que se realizan en un lujoso hotel en el barrio residencial de San Isidro, que está fuertemente vigilado por elementos de la policía y del ejército.