La directora de la Unidad de Análisis Financiero (UAF), Victoria Figge, aseguró que las vinculaciones de la Zona Libre de Colón con el narcotráfico pertenecen a la historia y agregó que Panamá dejó de ser un paraíso para el lavado de dinero.
Figge alegó que gran parte de estos casos no se generan en el territorio panameño y afirmó que la mayoría han provenido de Estados Unidos, pero que eventualmente se han encontrado casos provenientes de otras partes.
Alegó que el narcotráfico y el lavado de dinero son actividades practicadas en todas partes del mundo y que cualquier clase de negocio es susceptible de ser usados para legitimar fondos provenientes del narcotráfico.
Detalló que el lavador de dinero busca colocar sus fondos en un lugar seguro y en un sistema que le permita una abertura donde poder recuperar sus ganancias ilegales con negocios aparentemente legales.
Explicó que los métodos usados comúnmente son a través de la banca, el comercio y la actividad marítima, al tiempo que aseguró que en Panamá se han puesto mecanismos específicos para impedir esta actividad.
Dijo que en este aspecto ya Panamá no puede ser considerado como un paraíso para el lavado de dinero y el narcotráfico, y que prueba de ello, son las operaciones en las cuales se han incautado grandes cantidades de droga y el enjuiciamiento de personas ligadas al lavado de dinero.
No obstante, indicó que aún el Centro Bancario, la Zona Libre y el comercio son puntos vulnerables de ser usados para esa actividad y que sólo la aplicación de las políticas de conocer al cliente y observar el movimiento de las cuentas puede servir para detener esa actividad.
Alegó que Estados Unidos intentó en un inicio criticar la actividad de la Zona Libre, pero luego de conocer las normas de control aplicadas debió retroceder.
Por su parte, el presidente Ernesto Pérez Balladares indicó que la tradición del anonimato sin control dentro de las transacciones bancarias terminó y que los nuevos mecanismos adoptados han planteado una lucha frontal contra el lavado de dinero.
Pérez Balladares sostuvo que los nuevos mecanismos de control permiten a las autoridades recabar información sobre sus clientes y se evita que la eficacia comercial del sistema de sociedades sea utilizado por los delincuentes.
Alegó que las decisiones tomadas por su gobierno son el resultado y el reflejo de la convicción de que el lavado de dinero hay que combatirlo con todos los recursos disponibles y que si la consecuencia del delito no puede ocultarse, entonces las posibilidades de lanzarse a una aventura por parte de espíritus atrapados por la ambición serán mucho menores.
No obstante, estimó que el sistema debe ser protegido de la mafia internacional y que no se dará cuartel ni descanso en esta batalla por la subsistencia moral de la humanidad y por sanidad de las instituciones tanto públicas como privadas.