Panamá figura dentro de la lista de países que identificó la Casa Blanca como grandes productores o plataformas del trafico de drogas, en un memorándum enviado a la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
En el memorándum que señala una veintena de países, entre ellos trece latinoamericanos, el presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció también que Bolivia y Venezuela son países que incumplen "de manera demostrable" sus compromisos internacionales de lucha contra la droga, aunque mantendrá sus programas de ayuda.
Como contempla la Ley de Autorización de Relaciones Exteriores, el presidente de EE.UU. debe notificar cada año los países que considera que son importantes productores de droga o de tránsito de estupefacientes en el mundo.
El memorándum precisa que la presencia de un país en la lista de grandes productores de droga "no es necesariamente un reflejo adverso de los esfuerzos de sus gobiernos contra los estupefacientes o su nivel de cooperación con Estados Unidos".
En esta ocasión identificó a Afganistán, Bahamas, Bolivia, Birmania, Colombia, Costa Rica, la República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, India, Jamaica, Laos, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Perú y Venezuela.
Costa Rica, Honduras y Nicaragua entran este año en la lista, mientras que salen Brasil y Paraguay.
Aunque Brasil no está incluido en la lista, el memorándum menciona que "el control de los narcóticos en este país, que ocupa un terreno tan amplio en la región, es algo muy importante", y pide a ese país que sitúe la lucha contra el narcotráfico en lo más alto de sus prioridades de seguridad.
El memorándum también destacó el hecho de que México y Colombia continúan aplicando presión contra los narcotraficantes, pero advierte de que los estupefacientes están creando graves desafíos en América Central, de ahí la inclusión en la lista de Costa Rica, Honduras y Nicaragua.
El documento se hace público un día después de que la Embajada estadounidense en La Paz informara de que el Gobierno de EE.UU. había decidido "descertificar" a Bolivia, como lleva haciéndolo en los últimos tres años.