Al parecer en este país los mismos se han conjugado contra los ciudadanos. El psicólogo clínico, Jorge Cisneros, manifestó que de nada servía salir de casa con una buena actitud en la mañana si luego de interactuar con los buses, el tranque, el calor intenso y las largas filas uno queda transformado en otra persona nada feliz.
Según el especialista, somos una sociedad pacifista, pero también "facilista", porque confiamos en que las cosas se van a resolver de súbito, sin planear o actuar para que cambien. Entonces, cuando ello no sucede nos frustramos y enfermamos emocionalmente. "La pobreza engendra violencia y vamos a pagar los costos por haber dejado a la gente sin atención", agregó Cisneros.
Aunque ya no existe el estigma de que el psicólogo es sólo para los locos, las consultas siguen siendo pocas en lo que se refiere a profesionales de la salud mental.
En el consultorio los casos más frecuentes, según la licenciada Hermelinda Rodríguez de Ministerio de Salud, son debido a crisis personales: divorcios, estrés y bajo rendimiento escolar.
El profesor Cisneros considera que las estrategias que mejorarán la salud mental de la población son la atención preventiva y la creación de una nueva generación más "resiliente", o sea, personas más fuertes ante los problemas y adversidades y con la capacidad de administrar bien tanto sus fracasos como su éxito.
En este país hay 1,788 psicólogos idóneos, de éstos el 85.3% son mujeres y el 14.7% hombres. Los psicólogos generales son 1,721 y 67 son especialistas.
De la Universidad de Panamá se graduó el 55% de estos profesionales; de la USMA el 30.6%, de otras universidades privadas 6.2% y de las universidades en el exterior 8.2%.