Los países de la región centroamericana incluyendo a Panamá disponen de la capacidad para registrar e interpretar los datos sísmicos, con personal apto y tecnología moderna que permite una mayor agilidad y certeza en la obtención de los datos, informó un comunicado del Instituto de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en Centroamérica (CEPEDRENAC).
Señaló que esto se ha logrado gracias al proyecto de "Reducción de Desastres Naturales en América Central, Preparación contra Temblores y Reducción de la Amenaza Sísmica", conocido como Reducción del Riesgo Sísmico (RESIS), que se inició en 1991 con un énfasis en los estudios de la amenaza sísmica y que actualmente ha dado un viraje hacia los efectos en la población y en sus bienes.
Este programa es impulsado por el CEPREDENAC e integra a los gobiernos de la región y la Agencia Noruega para la Cooperación (NORAD), expresa la nota.
Agrega que uno de los temas en que el proyecto ha sido exitoso se relaciona al enfoque de la investigación y sus resultados, anteriormente los observatorios recopilaban la información sobre eventos sísmicos y no se aprovechaba el potencial de esos datos para realizar estudios que contribuyeran con la prevención y mitigación de desastres por terremotos.
Detalla que actualmente los cinco países que participan en el proyecto, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, cuentan con eficientes redes sísmicas y ahora sus metas trascienden el monitoreo de los eventos.
Eduardo Camacho, Coordinador del Proyecto, considera que además del aumento en la calidad del monitoreo de la amenaza, también se incrementó la calidad en la sistematización e interpretación de los datos y por lo tanto, su utilidad a la población.
Según Camacho, un ejemplo de ese cambio de enfoque en la investigación son los estudios de microzonificación que se realizan por primera vez en las ciudades de Managua, Nicaragua; San José, Costa Rica y la provincia de David en Panamá.
Sostiene que estos hacen la relación entre la amenaza sísmica, es decir la posibilidad de que se presenten temblores y la consistencia del suelo en determinada área para poder medir el comportamiento del suelo ante un terremoto de cierta magnitud y ubicación.
A seis meses de concluir el proyecto RESIS, esos países cuentan con los informes respectivos y los divulgarán en cada país en el mes de marzo, mediante talleres con una muestra de urbanistas, representantes de colegios de ingenieros, autoridades políticas, municipales, miembros del sector financiero (banca y aseguradores) y el sector privado.
Indica que se pretende continuar los estudios que relacionan la amenaza sísmica y la concentración de infraestructura social y económica, así como su resistencia, paso vital en la prevención y mitigación de desastres sísmicos.
El otro salto cualitativo es la estrecha cooperación entre los países, con perspectiva regional en la que existe una relación entre los científicos que favorece el intercambio de información.
A criterio de Conrad Lindholm, asesor por parte del Consejo de Investigación de Noruega (NORSAR), se ha alcanzado la unificación del conocimiento en un 90 por ciento en Centroamérica , respecto a la amenaza sísmica, la microzonificación y la cooperación entre organismos y países.
Según Lindholm los observatorios sísmicos cuentan con una capacidad similar para sistematizar la información, diseñar escenarios de terremotos y compartir con otros sectores de la sociedad ese conocimiento, de ahí que el paso a seguir será presentar a políticos, planificadores e ingenieros la información que les será útil para la toma de decisiones en cuanto al desarrollo nacional.
Señaló que incluso los países han logrado el funcionamiento de una red centroamericana cuya expresión técnica y de coordinación se encuentra consolidada; entre otras acciones, centraliza la información y emite reportes de eventos sísmicos con base en los datos recopilados por los observatorios de cada país.
Esta sede se denomina Centro Sismológico de Centroamérica (CASC) y está ubicado temporal en la escuela centroamericana de geología de la Universidad de Costa Rica y constituye una base de información para estudiosos del tema y para organismos nacionales e internacionales interesados en incorporar la variable del riesgo sísmico en sus proyectos de desarrollo urbano y de uso del suelo.
Para dar un respaldo oficial a este Centro la Junta Directiva del CEPREDENAC en su reunión ordinaria, discutirá un convenio de cooperación entre los organismos que integran el CASC.
La nota de CEPEDRENAC sostiene que la interdependencia que se ha originado entre los observatorios hace factible la continuidad de la iniciativa. Además, el CASC inició gestiones con gobiernos amigos para obtener sostenibilidad económica una vez que concluya el proyecto RESIS.
Añade que este año se realizarán actividades de divulgación de los resultados del proyecto RESIS, principalmente respecto a la segunda fase, de 1996 al 2000.
Durante la semana del 13 al 17 de marzo se efectuarán talleres nacionales para divulgar los resultados de RESIS en el marco del lanzamiento del quinquenio centroamericano para la reducción de las vulnerabilidades y el impacto de los desastres para el período 2000-2004.
Los organismos participantes en el proyecto RESIS son:
Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología e Hidrometeorología de Guatemala; Centro de Investigaciones Geotécnicas de El Salvador; Universidad Nacional Autónoma de Honduras; Escuela Centroamericana de Geología, Universidad de Costa Rica; Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica; Instituto Costarricense de Electricidad, Costa Rica; Instituto de Geociencias, Universidad de Panamá; Instituto de Física de la Tierra Sólida de la Universidad de Bergen; Consejo de Investigación de Noruega, Instituto Geotécnico Noruego; Centro de Prevención de Desastres Naturales en América Central.