Nación

Panamá exige a EU aclaración sobre posible intervención


Washington-El gobierno de Estados Unidos formalmente aseguró a Panamá que no considera que la guerra civil en Colombia ni las incursiones locales en la zona fronteriza del Darién y Kuna Ayala, constituyan una amenaza a la seguridad del Canal, según se enteró este periódico.
Esta aclaración, que tácitamente repudia las recientes declaraciones del jefe militar del Comando Sur, fue entregada esta tarde al embajador de Panamá, Eloy Alfaro, por el secretario adjunto de Estado para Asuntos Hemisféricos, Peter Romero, durante una extensa reunión que se celebró en el despacho del alto funcionario estadounidense.
La semana pasada el general Charles Wilhelm, a cargo del Comando Sur acantonado ahora en Miami, levantó una polvoreada política al declarar ante un comité del Senado que guerrilleros y narcotraficantes provenientes de Colombia podrían crear un peligro al libre paso del Canal y que en ese caso Estados Unidos estaría obligado por el Tratado de la Neutralidad del Canal a intervenir, con o sin acuerdo del gobierno panameño.
Este argumento fue rechazado de plano por Romero en una breve conversación con el corresponsal de El Panamá América.
"El análisis del gobierno de Estados Unidos es que no considera que la presencia de guerrilleros colombianos en el Darién amenaza la seguridad del Canal," declaró Romero.
El diplomático, cuyo cargo lo hace el principal arquitecto de la política hacia Latinoamérica del gobierno del presidente Bill Clinton, reiteró de esta manera lo que viene sosteniendo el departamento de Estado desde hace meses, no obstante, las voces de alarma que se escuchan de la bancada Republicana y algunos pocos Demócratas del Congreso y del departamento de Defensa.
La semana pasada, Michael Hahn, uno de los portavoces del departamento, reiteró a este corresponsal que el gobierno consideraba que la lucha interna en Colombia "no ha rebasado las fronteras, ni creemos que lo hará".
Pero el hecho de que Romero descartara de una manera tan publica las advertencias del jefe de un comando que durante décadas fue visto como responsable por la seguridad del hemisferio, sugiere que el departamento de Estado y el Pentágono están enfrentados por la política a seguir con Panamá.
Como era de suponer, las declaraciones de Wilhelm causaron una ola de protestas no solo en Panamá sino también en Colombia, donde los titulares de los periódicos denunciaron que Estados Unidos amenazaba con una nueva intervención armada, cosa que el embajador de ese país en Washington, Luis Moreno, se vio obligado a desmentir.
Según fuentes del departamento de Estado, el embajador Alfaro hoy entregó un pliego de su gobierno refutando las declaraciones del jefe del Comando Sur, "punto por punto".
Alfaro sin embargo, mantuvo un silencio hermético diciendo solo que para su gobierno "lo de Wilhelm es capítulo cerrado", pero sin mencionar su visita al departamento de Estado.
"Estuve fuera de mi despacho", respondió al corresponsal cuando fue preguntado porqué no devolvía las llamadas telefónicas desde esta mañana.
Asimismo a través de fuentes estadounidenses, se supo que el departamento de Estado también recibió de manos del embajador una comunicación oficial del gobierno panameño manifestando que aceptaba el retorno de la antigua base de Sherman y los polígonos adyacentes "con reservas", por considerar de que aún no estaban limpias de municiones y explosivos militares que quedan enterrados en los polígonos.
"Hemos hecho lo posible," declaró un alto funcionario, "y para nosotros este es un caso cerrado".
Lo que evidentemente no es un "caso cerrado", es la insistencia de líderes Republicanos del Congreso en mantener vivas las aspiraciones de retener una presencia militar en Panamá tras el traspaso del Canal y de las últimas bases, un proceso de 18 años que culminará al mediodía del 31 de diciembre de esta año, según lo establecen los Tratados Torrijos-Carter.
"Los Republicanos han decidido que uno de los puntos claves para su campaña presidencial el próximo año será atacar a los Demócratas con la acusación de que son "blandos" en la lucha contra el narcotráfico," señaló un alto funcionario que pidió que no se usara su nombre.
"El fracaso de las negociaciones para el Centro Multilateral Antidrogas será proyectado como un síntoma de que no han llevado la lucha contra el narcotráfico en Centroamérica y el Caribe hasta sus últimas consecuencias. O sea, Panamá se convertirá en un balompié político durante nuestra campana presidencial del año 2000".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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