Nación

Panamá implementa medidas antiterror


La Autoridad Marítima de Panamá (AMP) tendrá que implementar nuevas medidas de seguridad portuaria, entre ellas la creación de una Dirección de Seguridad Marítima, como uno de los nuevos requerimientos aprobados por la Organización Marítima Internacional (OMI), luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
La seguridad en los buques y en los puertos panameños se ha convertido en una prioridad de la AMP y una exigencia de la OMI que busca el cumplimiento de los acuerdos y convenios internacionales y nacionales, referentes a la seguridad de la vida humana en el mar.
Las nuevas reglamentaciones buscan combatir el narcotráfico, el terrorismo, a los polizones, el trasiego de armas y demás fallas en la seguridad.
Las leyes vigentes otorgan a los inspectores de la AMP, la facultad de inspeccionar toda embarcación registrada en la Marina Mercante de la República de Panamá, con el propósito de garantizar el cumplimiento de los acuerdos suscritos por Panamá en seguridad a bordo de las embarcaciones.
Aunque no se han precisado las medidas de seguridad que se implementarán, la AMP realiza esfuerzos para mejorar la aplicación de las enmiendas del Convenio sobre la Seguridad de la Vida del Mar, así como el Código Internacional para la Protección de Buques e Instalaciones Portuarias, que entrarán en vigencia a mediados del 2004.
La legislación panameña también estipula sanciones para los armadores de buques de bandera panameña, las cuales son ejecutadas por el Departamento de Resoluciones y Consultas de la Dirección Marina Mercante de la AMP.
El pasado 8 de diciembre Reina Isabel Samaniego, de 32 años y madre de dos niños, salió de casa con sus hermanas María Esther y Guadalupe, de 35 y 43, respectivamente a rezar en una iglesia cercana a su casa, en Las Balsas, camino de Soná, en Veraguas.
Una amplia sonrisa iluminaba su rostro, como era costumbre. "Ella era alegre, me quería mucho y también a sus niños". Y es que para Aquilina Alvarez, su madre, Reina "ya no volverá a ser la misma". Hoy está postrada en una cama con un diagnóstico de trauma cerebral que le impide moverse, emitir palabra alguna, valerse por sí misma.
Esa noche, camino a su casa, un camión las atropelló a las tres. Reina llevó la más pesada carga. La recogieron del pavimento con múltiples hematomas e inconsciente y por la gravedad y los cuidados especiales, fue trasladada de inmediato a Chitré "porque no llegaría a Santiago", nos dice.
Aquilina fue sorprendida con la peor noticia para una madre en tan especial día. Ya no habría nada que celebrar. Su hija luchaba por sobrevivir y ella por no desplomarse.
El diminuto espacio al borde de la cama de la sala donde está recluida Reina se convirtió desde entonces en la casa de Aquilina. La silla para las visitas a los pacientes le sirve de refugio "y como pueda, como algo... acá no tengo familia y no conozco a nadie. Estoy día y noche aquí, en el hospital".
Los ojos de esta mujer de abundantes cabellos blancos perdieron el brillo. Lucen afligidos y nostálgicos y durante la entrevista, se fijaban sin pestañear en Reina, quien parecía escuchar.
La joven lloraba con una desesperación agobiante y se retorcía en aquella camilla como intentando revelar su sufrimiento. "El médico dice que ella recuerda algo, tal vez a sus hijos".
Son muy pobres. "Tengo una casita de penca, sin luz ni agua y cómo voy a hacer cuando me toque llevármela. Yo quisiera tener un lugar para que mi hija pueda vivir humildemente porque ya ella no podrá estar sola nunca más", replica angustiada.
Lo poco que sabe Aquilina de quien conducía el camión es que "lo hacía borracho y perdió el control y se salió de la carretera", pero sólo eso, desde hace dos meses. Y una vez más no ha habido llamamientos a juicio.
Otro sobreviviente, esta vez en Las Tablas, no ha borrado de su mente ese día en que volvió a nacer. Accedió en principio, a relatar su caso a El Panamá América, pero poco después, presa del nervio que aún recorre su cuerpo al recordar lo que le ocurrió en 1993, solicitó reserva.
Se dedicaba a "taxiar" por las calles de este pintoresco pueblo, hasta que "me saliera otra cosa". En una recta dos carros se enfrentaban "en una regata" y uno de ellos se estrelló con el auto de este hombre, quien hoy asegura que "está vivo por un milagro".
Fue sometido a una reducción de cadera que le impide caminar normalmente. Cojea y sus pasos son lentos. En la cabeza tiene una válvula y sus traumas emocionales inquietan aún cada segundo de su vida.
Después del sufrimiento físico le sobrevino una crisis de la que creyó no recuperarse jamás. Su esposa se alejó de su lado y su hermano murió recientemente, pero para entonces ya había decidido enfrentar su tragedia con optimismo.
Sin embargo, no olvida que "aquí en Panamá todo se resuelve por influencia", así que esta vez, como en las anteriores, "los responsables no están presos".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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