Nación

Panamá, la tierra prometida

Miles de personas ven en este país una atractiva y lucrativa opción a la dura realidad que viven.


A LA hora de decidirse por una nueva residencia los nativos de varios países parecen concordar en que como Panamá no hay. Un 2.4% de la población nacional es extranjera.
Significa que son al menos 75,000 inmigrantes, lo que para muchos es una cifra conservadora, si se piensa en los indocumentados o los que están en proceso de obtener sus papeles y por tanto, su status legal.
Ocurre que la tendencia en los últimos 20 años es de un importante aumento del número de extranjeros. Tan es así que para 1980 eran 34,567 los inmigrantes, mientras que para 1990, aumentaron a 54,551 y ya para el 2000, sumaron 68,886.
Los datos se desprenden de un estudio de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) sobre la inmigración consultado por Panamá América.
Justamente el informe indica que los colombianos son el grupo más numeroso en nuestro país. De hecho, el último censo de la Contraloría General de la República, hace ya cuatro años, registró a 21,069 "paisas".
Pero, aunque los colombianos son los más, el número de ellos no ha aumentado progresivamente desde hace más de una década, tal como indican los resultados intercensales. Todo lo contrario ha ocurrido con los chinos, quienes suman, según el estudio de CEPAL, 9,093; le siguen los dominicanos que son 5,753 y los norteamericanos, 5,113.
Se asocia a los dominicanos con servicios personales como "belleza y venta de comidas", oficios a los que se dedica la mayoría.
Justamente en cuanto a las profesiones, el empresario John Bennett es de la opinión de que los panameños no tienen mentalidad industrial, no aspiran a ser sus propios jefes, dicho en términos más sencillos.
"Se dedican a servicio. Son abogados, médicos, arquitectos, profesores y todas las profesiones que prohíben que un extranjero las practique, es decir aquellas protegidas por la ley", a diferencia de otros países dados a la industria.
Las razones de este fenómeno son históricas, pero prefirió no ahondar en este punto al considerarlo muy profundo, no obstante, indicó únicamente que debe recordarse que "ésta era la finca del rey y él prohibía el comercio y la industria".
El estudio de CEPAL muestra que en los años 80 y 90 el perfil educativo de los colombianos era de apenas seis años, mientras que para los últimos tiempos ha variado a 10 años de estudio en el 45% de los colombianos.
John Bennett señala que son varias las razones de estos cambios a nivel educativo. A su juicio, todos los países están haciendo esfuerzos porque reconocen que el problema educativo es vital y por lamentable que suene, "la calidad de la educación en nuestro país es de las peores" en palabras del propio empresario.
La situación es tan crítica que un estudio internacional citado por el entrevistado colocó a Panamá en la posición número 90 de 104 países incluidos en una evaluación de la calidad de la enseñanza. Precisamente allí está el meollo del asunto.
La presencia de extranjeros en Panamá demuestra competitividad y profesionalismo, por lo que los panameños en lugar de sentir aprensiones por las inmigraciones deben comprenderlas como un proceso natural que "nunca dejará de existir".


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182065
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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