Todo parece indicar que no. La "selva de concreto" se ha apoderado de la ciudad, dejando de la lado la cobertura boscosa. Los edificios altos e imponentes llegaron para imponerse sobre el pulmón verde de Panamá.
Así lo revelan los estudios. Las cifras más recientes de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) señalan que el 45% de la superficie total del país está cubierta por bosque.
En ese sentido, sólo el 42.4% de la provincia de Panamá es verde, eso según las estadísticas de ANAM hasta el 2000. Ocho años atrás el porcentaje era de 48.3%.
Y, según la superficie total de cada provincia se registró que la Comarca Emberá Wounaán contaba con más del 90% de su superficie ocupada por bosques, seguida de la Comarca Kuna Yala y la provincia de Darién con más del 80% y la provincia de Bocas del Toro con más del 75%.
La situación más crítica, sin duda, se presenta en las provincias de Los Santos y Herrera donde se refleja la mayor deforestación del país, ya que cuentan con 5.6% y 4.37% respectivamente, de superficie boscosa, advirtió Manuel Hurtado, ingeniero forestal de ANAM.
En total son 2 millones las hectáreas deforestadas en el país por la tala indiscriminada de árboles, tal como lo demuestran estudios de la institución.
Siendo así, está en serio peligro la flora y fauna de la superficie terrestre. Manuel Hurtado cree que hay aspectos como la agricultura de subsistencia y la ganadería extensiva, que contribuyen negativamente a que Panamá pierda el verdor que años atrás conservaba casi en su totalidad.
De acuerdo con el ambientalista y biólogo Ariel Rodríguez, profesor de la Universidad de Panamá, la situación no es nada alentadora, ya que la destrucción de los bosques es perjudicial para el país, porque provoca una deforestación general sobre la superficie terrestre.
"Esta difícil realidad se observa en la vertiente del Pacífico, en las provincias de Chiriquí, Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos donde se ha perdido más del 90% de la cobertura vegetal", afectando la biodiversidad, la degradación del suelo y el ciclo hidrológico, indicó preocupado Rodríguez.
El ambientalista ha señalado al Panamá América en varias ocasiones que los grandes proyectos hidroeléctricos también tienen su parte de responsabilidad en el asunto de la afectación al ambiente.
Este último punto está directamente relacionado a los ríos, que al ser represados, se producen aspectos adversos a su condición natural. Sufren los afluentes y por ende, los árboles. Esa es la cadena.
Justamente Rodríguez ha sido parte de las luchas ciudadanas para que las áreas verdes del país se conserven.
Ese fue el caso del proyecto que proponía la pavimentación del Camino Ecológico y que finalmente y luego de acaloradas protestas, fue desechado.
De una u otra forma, lo que ha dicho Rodríguez es que depende del carácter de conservación de los propios ciudadanos, quienes son los principales garantes de la condición de nuestros sitios verdes.
El biólogo sostiene además, que la lucha que provenga de los propios panameños para defender la naturaleza hará la diferencia en los temas de conservación.