Por años, los panameños se han sentido tranquilos porque huracanes, tifones, tormentas tropicales, entre otros desastres naturales, van y vienen sin afectar mayormente el territorio nacional.
Las autoridades y los civiles se limitan a agradecer a la Divinidad luego de ellos, sin hacer planes de contención o prepararse para una calamidad futura.
En Panamá han pasado y seguirán ocurriendo eventos lamentables, los cambios climáticos globales pueden ocasionar que cada vez conlleven mayor devastación.
Las estadísticas del Sistema Nacional de Protección Civil los recogen. En el período comprendido entre 1990 y 2003, hubo 583 inundaciones, 226 deslizamientos, 233 vendavales, 34 marejadas, 465 incendios y 42 incendios forestales.
La provincia de Panamá ha sido la más afectada con 661 eventos, le siguen Veraguas con 171 y Chiriquí con 150.
Las inundaciones son los hechos que dejan más afectados. En Guabito, Bocas del Toro, y los corregimientos de Belisario Porras, Juan Díaz, Tocumen y Las Cumbres, hubo de 21 a 50 inundaciones en 13 años. Los damnificados se contaron por miles, fueron más de cinco mil personas.