Las actividades de la firma panameña Mossack Fonseca están en el ojo de la tormenta. Una filtración de su base de datos dejó al descubierto gran parte de sus operaciones de los últimos 40 años y más de 11 millones de documentos se encuentran ahora en manos de un grupo de medios de comunicación y periodistas del mundo.
La gigantesca documentación fue obtenida por el periódico alemán Süddeutsche Zitung que decidió compartirla con el International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ) con sede en Estados Unidos.
Después de meses de investigación los periodistas y medios aliados al ICIJ decidieron divulgar gran parte de estos documentos de manera simultánea y lo denominaron “Los Papeles de Panamá” o “Panamá Papers”.
La investigación desvela como sociedades “off shore” creadas por Mossack Fonseca fueron utilizadas por empresarios, políticos, deportistas, presidentes y hasta millonarios para toda clase de actividades.
Los principales señalamientos en este trabajo periodístico son contra Mossack Fonseca, cuyo socio fundador es Ramón Fonseca Mora (exministro consejero del presidente Juan Carlos Varela y alto dirigente del oficialista partido Panameñista) por lo que resulta injusto para Panamá y los panameños que este escándalo sea llamado “Panamá Papers”.
Sobre la base de la realidad de los hechos la firma Mossack Fonseca y sus socios deben enfrentar las acusaciones internacionales en su contra. El escándalo tiene nombre y apellido, por lo que no es objetivo sacrificar a todo un país.
Conscientes de esta situación Grupo Editorial Panamá América (Epasa) utilizará el hashtag #MossackFonsecaPapers para referirse a este caso de implicaciones internacionales y no #PanamaPapers por respeto a todos los panameños.
El gobierno del presidente Juan Carlos Varela y la Procuradora Kenia Porcell deben ser contundentes con este escándalo que pone en juego la imagen de Panamá. El discurso de ”Caiga quién caiga” está vigente ahora más que nunca porque los ojos del mundo están sobre su actuación.