La presidenta de la República, Mireya Moscoso, afirmó ayer que Panamá no tendrá injerencia o participación alguna en el Plan Colombia, al tiempo que advirtió que los sectores políticos y empresariales no deben pretender que los problemas sociales se resuelvan con partidas circuitales o puestos en el engranaje gubernamental.
Las declaraciones de la mandataria se dieron durante el discurso pronunciado ante la Asamblea Legislativa por el primer año de su gestión gubernamental.
Puntualizó que el Gobierno panameño está destinando los recursos necesarios para evitar la afluencia masiva de ciudadanos colombianos a territorio nacional por la implementación del Plan Colombia.
Por otra parte, Moscoso manifestó que es hora de enfrentar los problemas sociales y sostuvo que los sectores empresariales y políticos tienen la obligación moral de atender la realidad patriótica sin posturas demagógicas o paternalistas, como pretender que los problemas se solucionen con partidas circuitales o puestos gubernamentales.
Moscoso hizo un llamado a las fuerzas que componen el devenir político y social del país, a los partidos, a los gremios, obreros, campesinos, estudiantes y a todo el pueblo, para que busquen propuestas concretas que garanticen los resultados que el país necesita.
"Dejemos de una vez por todas de ver tinieblas y avancemos, trabajando todos juntos, por un Panamá mejor", enfatizó la presidenta.
Recalcó que es hora de invertir en el pueblo, de facilitar al sector patronal las condiciones para amoldarse a los cambios estructurales de la economía global.
Cuestionó a aquellos sectores del país que insisten en la incertidumbre y pesimismo, que ha llegado a tal grado, que está afectando severamente el ambiente necesario para iniciar el despegue de la economía.
Moscoso reconoció que existe una desaceleración económica que obedece a factores que poco tienen que ver con su gestión, como la privatización de empresas públicas, el incremento de los precios del petróleo, la salida de los norteamericanos, los pagos por consumo en los servicios de telefonía celular, la baja de las exportaciones de productos agropecuarios y la saturación de la capacidad crediticia del panameño.