Nueva York.- Faltó poco para que los asistentes al foro reunido en el Consejo de las Américas se pusieran de pie para aplaudir cuando llegó la noticia de que la Cámara Baja aprobó por la escasa mayoría de un voto el "fast track" que autoriza al presidente George W. Bush negociar tratados de Libre Comercio con los países de Latinoamérica, inclusive Panamá.
En una de las votaciones más ajustadas de los últimos años, la Cámara de Representantes aprobó por el mínimo margen posible-215 a 214 votos-el proyecto de ley de Autoridad de Promoción Comercial (TPC, anteriormente conocido como "fast track"), que permite al poder ejecutivo negociar nuevos acuerdos comerciales, sin el riesgo de estar expuesto a enmiendas del poder legislativo.
John Williamson, el profesor de economía y director del prestigioso Institute for International Economics de Washington, disparó "por lo menos ahora todos los países al sur de Panamá podrán entrar en una serie de negociaciones que tengan sentido".
Porqué "al sur de Panamá"?, preguntó este corresponsal."Por que Panamá y los países centroamericanos tienen una tradición y mecanismos propios para negociar con EU", anotó el economista.
La euforia que produjo la acción del Congreso presentó un marcado contraste con el pesimismo generado por las primeras presentaciones durante una conferencia sobre "Latinoamérica en el nuevo contexto global", celebrada en la The Americas Society patrocinada por la Exxon y el Rockefeller Brothers Fund.
Los temas giraron desde la crítica al gobierno de Bush por su desatención a las críticas condiciones que enfrenta el resto del hemisferio, enfatizadas por Michael Shifter, profesor de George Washington University, a los lúgubres comentarios sobre la aguda crisis financiera argentina de Emilio Cárdenas, ex-embajador peronista ante la ONU.
PELIGRO DEL CONTROL ESTATAL
El ex-zar antidrogas del gobierno de Clinton, Barry McCaffrey, abrió la conferencia recordando que el país, como el resto del continente está "bajo una constante amenaza" proveniente de los terroristas liderados por Osama bin Laden, quien, según Washington podría tener artefactos nucleares.
Otra amenaza, dijo, "no proviene de Cuba, sino de la tendencia de Latinoamérica de refugiarse detrás de barreras impositivas y de apoyarse en métodos estatistas en vez de permitir la libre competencia del mercado".
Esta tesis fue rechazada por dos panelistas brasileros, Paulo Sotero, del periódico O" Estado de Sao Paulo y el economista Amaury de Souza, quienes denunciaron a la política comercial de EU como "la más proteccionista del mundo", especialmente con los sobrecargos que el Congreso acaba de decretar para las importaciones de acero del Brasil.