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Panamá presenta alto índice de desarrollo humano a nivel mundial


Panamá presenta un alto índice de desarrollo humano a nivel mundial, pero aún persiste la desigualdad entre las áreas urbanas, rurales e indígenas, reveló el Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH) 2007-2008 presentado hoy en la capital panameña.


Panamá se ubica en la posición 58 entre 179 países, con un índice de desarrollo humano estimado en un valor de 0.827, señaló la coordinadora del INDH Panamá, Paulina Franceschi, durante la presentación del documento.

El valor del Índice de Desarrollo Humano se mide en una escala que empieza en 0.000 y termina en 1.000.
El III Informe que Panamá realiza a nivel nacional también presentó avances en los renglones de "longevidad" (0.841), acceso al conocimiento (0.759) y nivel decente de vida (0.598).

 

Los dos primeros analizaron la Pobreza y la Desigualdad (2002) y la Juventud (2004).

En los últimos siete años se ha alcanzado una esperanza de vida al nacer que en promedio es de 75 años, la escolaridad promedio pasó de 8,7 a 9,3 años y la asistencia escolar mejoró de 69,3 a 73,2 por ciento entre los 6 y 24 años de edad.

Asimismo, los niveles de ingreso promedio aumentaron, así como la cobertura de servicios básicos y viviendas, en tanto que existe una mayor equidad entre mujeres y hombres y entre ellos, mejoró el acceso de las mujeres a puestos de alta dirección.

 

El ingreso promedio en los hogares aumentó 25 por ciento con un mayor incremento proporcional en las comarcas indígenas (5) en donde el ingreso creció 53 por ciento.

No obstante, aún en un contexto de crecimiento económico alto, esas mejoras no fueron suficientes para romper con las desigualdades existentes.

En ese sentido, el Informe reveló que los hogares indígenas recibieron en ingresos en 2007 una tercera parte de lo recibido por los hogares rurales, y estos a su vez apenas obtuvieron una tercera parte que los urbanos.

 

Para Franceschi, una de las formas de mejorar estas realidades es haciendo un cambio institucional en Panamá, porque "esa institucionalidad definirá la forma en que el país se organizará para gestionar el ámbito económico, legal, político, gubernamental, ético, etcétera".

"Incluye las reglas de juego formales y no formales de las instituciones, las cuales se ponen en acción todos los días a través de las prácticas de cada persona y de cada institución", destacó.

Añadió que la hipótesis central del Informe de Desarrollo Humano de Panamá (2007-2008) es que "el proceso de reforma del Estado panameño es inconcluso hasta tanto no dimensionemos que las normas legalmente constituidas deben convertirse en procesos de cambio a nivel de prácticas cotidianas de la gente".

 

"Se requiere desatar nudos que están presentes transversalmente en la dimensión formal del Estado panameño, utilizando como eje central criterios como la gobernabilidad, competitividad e integración social", matizó.

Al mencionar estos nudos, puntualizó que existe un alto nivel de desconfianza entre los panameños, falta de aprecio por las normas que sostienen el bienestar común y una mermada capacidad de asociarse para proteger los intereses colectivos.

Aseveró que también genera desconfianza la debilidad de las instituciones para responder a las demandas ciudadanas, en tanto que la baja calidad del empleo, la lenta inversión para mejorar la productividad y la concertación de la inversión en pocos sectores de la economía, disminuye las oportunidades de bienestar de amplios sectores de la población.

Para medir el desarrollo humano se consideran tres dimensiones: una vida larga y saludable, el acceso al conocimiento y un nivel decente de vida.


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411934
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América