Buenos Aires-El marco de referencia esbozado por Estados Unidos para sus relaciones con el nuevo Gobierno del presidente argentino Fernando de la Rúa, recuerda a la primera visita realizada a Washington por el canciller panameño, José Miguel Alemán.
En esa ocasión, el joven diplomático expresó extrañeza por la insistencia con que los funcionarios estadounidenses enfocaban los temas de seguridad y narcotráfico, "como si no existieran otros problemas en nuestras relaciones".
"Cada vez que nos reunimos el primer tema que sacan a relucir es el de la seguridad y la lucha antidrogas, mientras que yo quisiera ampliar el diálogo para comenzar con la expansión del comercio y un apoyo para los programas sociales de la presidenta Mireya Moscoso", expresó Alemán a este corresponsal más de una vez.
Pues Alemán no está solo. En los corredores de la cancillería argentina se escucharon comentarios similares en reacción a los despachos de prensa que aparecieron ayer, informando sobre la presentación de credenciales al presidente Bill Clinton del nuevo embajador argentino, Guillermo González.
"Preocupa a EU la triple frontera, planteó Peter Romero al nuevo embajador argentino en Washington", se lee en el encabezado de seis columnas en el periódico La Nación. El despacho, firmado por la especialista en relaciones exteriores, María O"Donnel, comienza:
"La triple frontera entre la Argentina, Brasil y Paraguay-una zona donde se concentra el contrabando, el terrorismo y el narcotráfico-es un tema de preocupación para Estados Unidos, que quieren avanzar con los programas de cooperación con el Gobierno de Fernando de la Rúa".
Asimismo El Clarín informa: "En la agenda bilateral, el Departamento de Estado sigue preocupado por el tema de la triple frontera, a la que considera no sólo una fuente de corrupción, narcotráfico y contrabando, sino también un nido de terroristas islámicos".
Un destacado diplomático argentino muy bien informado de la política de Washington, confió a este corresponsal: "Desde que acabó la Guerra Fría, la política exterior de Estados Unidos considera a Latinoamérica como "safe"-un área donde no tiene mayores problemas. Sin embargo por razones de política nacional están obsesionados con el tema del narcotráfico que para nosotros no tiene ninguna prioridad. Más bien quisiéramos que Estados Unidos apoye la labor del Mercosur, de la integración económica regional y que esté más atento a la fragilidad de las instituciones democráticas de nuestra región".
Por cierto hay grandes diferencias de tamaño y distancia entre Panamá y Argentina en sus relaciones con Estados Unidos. Por eso, mientras el nuevo jefe del Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE), el banquero Fernando de Santibanes, anuncia a los cuatro vientos como recientemente viajó a Washington para asesorarse con la CIA y todos le aplauden, la visita del ministro de Gobierno panameño, Winston Spadafora, para hablar sobre seguridad con solo miembros del Congreso, levantó una polvareda política en las filas de la oposición.