Los ciudadanos han desnudado su corazón y los han puesto a latir junto a los miles de panameños afectados por una de las peores inundaciones ocurridas en el sector Este de Panamá.
En medio de la tragedia que ha sacudido al país, cientos de personas hicieron que el principal centro de acopio para los afectados se quedara chico, por la cooperación que se hacía llegar en el Parque Omar.
En medio de un estado de Emergencia decretado por el Gobierno, el director del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) Roberto Velásquez, reveló que 108 casas fueron destruidas al ser arrastradas por la fuerza de las corrientes.
Velásquez detalló que 27 barriadas y comunidades del Este de Panamá y San Miguelito fueron castigadas por la violencia de las aguas.
Durante las labores de búsqueda realizadas ayer se ubicaron los cuerpos de Iris Maribel Ruiz, de 26 años, su hija Artemis Valdés Ruiz, de seis meses, y Francisco Cedeño, todos residentes en el área de Nueva Esperanza, Pacora.
La tragedia se produjo por la coincidencia de una tormenta que provocó 40.6 milímetros de lluvia con una marea de 16.3 pies y la mala calidad de los materiales utilizados en la construcción de las viviendas, y su ubicación.
Los cuerpos fueron arrastrados por la riada a más de tres kilómetros de sus residencias, luego que el río Cabra se elevara casi cuatro metros sobre su nivel normal.
A últimas horas de la tarde de ayer unidades de la policía, bomberos y rescatistas de SINAPROC realizaban la búsqueda de nueve personas.
La trabajos de búsqueda incluyeron la habilitación de helicópteros del Servicio Aéreo Nacional (SAN) y el despliegue de personal voluntario.
Mientras los rescatistas y organismos de seguridad trabajaban en el sector Este, en el Parque Omar niños y adultos ayudaban a descargar y cargar la cooperación.
La gente llegaba en medio de un gran tranque vehicular por la afluencia de gente solidaria; muchas piqueras de taxi ofrecieron su ayuda para transportar las donaciones hasta el centro de acopio.
Hoy y durante algunos días, continuará este trabajo.
No solo la naturaleza fue la culpable de la desgracia ocurrida en Panamá. Quienes arrojan basura en los ríos y quebradas tienen su cuota de responsabilidad.
En el distrito capital se producen 1,000 toneladas de basura diariamente. No hay cultura ni controles de recolección, aunado a un presupuesto lleno de deudas con el que poco se puede hacer.
Panamá sacó su corazón
Gobierno decreta Estado de Emergencia.