Ciudad de Panamá. Mientras los jefes de Estado se alistan para reunirse en Panamá, en las ceremonias del 14 de diciembre por la transferencia del Canal, la pequeña nación centroamericana de 2,8 millones de habitantes se prepara para salir de la sombra de Estados Unidos.
Desde que el acorazado U.S.S.Nashville garantizó la independencia de Panamá de Colombia en 1903, los estadounidenses mantuvieron su presencia militar en el Istmo y el control administrativo del Canal.
Por décadas, los nacionalistas panameños pidieron a gritos "una bandera, un territorio" en referencia a la llamada zona del Canal, de 16 kilómetros de ancho, y a la que describieron como una "estaca que atraviesa el corazón de la nación".
Sin embargo, cuando la estaca finalmente caiga en la medianoche del 31 de diciembre y la vía fluvial de 82 km de largo pase a control nacional, Panamá despertará para enfrentar el desafío de tener una identidad nacional completa.
Se piensa que la economía panameña crecerá entre un 3,5 y 4,0 por ciento en 1999, pero la clave para un futuro próspero depende de cómo reaccione el país al desafío de seguir solo su camino.
"El mayor efecto que el retiro estadounidense tendrá en la economía será la percepción internacional de lo que va a pasar cuando el "Tío Sam" ya no esté para proteger a Panamá", dijo el presidente de la Cámara de Comercio, José Manuel Paredes, en declaraciones a Reuters.
El ejército de Panamá fue abolido luego de la invasión estadounidense en 1989 para sacar del poder al general Manuel Noriega, dejando la seguridad del país en manos de una fuerza policial de 18,000 hombres.
Con escasos recursos y entrenamiento, la fuerza tuvo que hacer frente a la tarea de defender la soberanía ante las cada vez más frecuentes incursiones de los grupos armados colombianos en la región del Darién.
Mientras el retiro estadounidense se completa, la seguridad nacional pasa a ocupar un papel cada vez más importante.
"En una escala de preocupaciones, para mí es un asunto menor, aunque es un tema que ni siquiera existía hace un año", dijo a Reuters un prominente empresario estadounidense en Panamá que pidió no ser identificado.
Mientras el Canal pasa a control panameño a fines de año, tras 85 años bajo el control del gobierno federal estadounidense, la comunidad naviera ve con agrado a los nuevos administradores de la vía fluvial.
"Nosotros tenemos confianza de que Panamá va a continuar operando el Canal eficientemente. Después de todo (Panamá) necesita más al Canal que la comunidad naviera", dijo el presidente de la Cámara Naviera de Panamá, Jurgen Dorfmeier, en declaraciones a Reuters.
Siendo operado como una utilidad pública, que sólo ha sido rentable durante ocho décadas, el administrador del Canal, Alberto Alemán Zubieta, ha prometido llevar las riendas como un negocio competitivo después del fin de año.
"Comercializar al Canal es positivo", agregó Dorfmeier, indicando que un incremento en las ganancias debería demorar aumentos en el peaje para las embarcaciones en el futuro.
Panamá también enfrenta el desafío de establecer una nueva relación con el cliente más importante del Canal, Estados Unidos, tras casi un siglo de una cohabitación cercana en la Zona del Canal que está a punto de terminar.
"En el corto plazo van a haber algunos momentos difíciles", anticipó a Reuters Richard Millett, consultor de la institución especializada Political Risk Services Group, y agregó que al largo plazo las relaciones con Estados Unidos se pueden ver con optimismo.
Panamá también sigue solicitando a Estados Unidos que limpie las áreas de la Zona del Canal utilizadas por los militares norteamericanos en prácticas con municiones "vivas", las cuales están contaminadas con deshechos de granadas y proyectiles de artillería y morteros.
Mientras tanto, algunos conservadores estadounidenses siguen percibiendo una amenaza china a la seguridad del Canal, luego que la compañía naviera Hutchinson Whampoa, con sede en Hong Kong, adquirió en 1977 las operaciones portuarias en Balboa y Cristóbal, dos zonas cercanas al Canal tanto en el Pacífico como en el Atlántico.
"Tenemos que ir reformulando nuestras relaciones con Estados Unidos y no buscando crear conflictos en donde no existen", dijo la presidenta panameña Mireya Moscoso en un discurso a fines de noviembre.