Nación

‘Panamá se ha convertido en un caldo de cultivo para el VIH-Sida’


Con 25 años de convivir con el VIH y 15 de estar luchando por evitar que la epidemia avance en Panamá, Orlando Quintero siente que hace falta que los tomadores de decisiones o los gobernantes tomen conciencia y asuman el tema como un problema.

¿Describa en tres puntos cómo ha cambiado su percepción de la vida como persona y profesional antes y después de Probidsida?

 

Al tener la muerte por delante aprendí a valorar la vida en toda su extensión, aprendí a darme cuenta del gran regalo que nos da Dios y de la misión que tengo.

Estos 15 años han sido un bregar, no ha sido fácil levantar la Fundación Probidsida, hemos tenido muchos obstáculos y se está bajo un paraguas de la discriminación.

El haber tomado la decisión de hacerme público en la lucha contra la Caja de Seguro Social para lograr que se aprobara dar la terapia antirretroviral, ocasionó que hoy 5 mil 200 personas reciban este tratamiento.

 

¿Frustración y miedo por la muerte?

No le tengo temor a la muerte. Temor debe tenerlo la persona que no se siente realizada, y yo me siento realizado como padre, profesional y como hijo. He tenido que aprender a la brava a gerenciar, a llevar una fundación que en un inicio era de dos personas, cuando hoy somos 42, con un presupuesto de casi medio millón de dólares. Mi frustración es ver cómo a pesar de todo lo que se ha hecho, la prevalencia del VIH que tiene en el país, lejos de disminuir, sigue aumentando.

¿Cuáles son las actitudes y aptitudes que califican al hombre detrás de Probidsida?

 

La nivelación entre aptitud y actitud es la clave para ser un buen ser humano.
Poder llevar adelante la fundación, quizás ha sido mi aptitud y saber confrontar los obstáculos que me he encontrado, mi actitud frente a esta lucha.

¿Cuáles son las cifras reales de contagio en Panamá?

Más del 50% de los que están infectados son heterosexuales y las mujeres están empatando a los hombres uno a uno.
En 1986 la relación era 17 hombres y 1 mujer, hoy es de 3 hombres 1 mujer en población con Sida. Mientras que en los diagnosticados con VIH la relación es 1.4 hombres y 1 mujer.

 

Hasta el 2011 habían 11 mil 715 casos en etapa Sida y con VIH más de 6 mil 200, pero más de 20 mil viven con VIH y no saben que están contagiados. El 90% de los diagnósticos de infección por VIH se hacen en etapa Sida.

¿Por qué cree que las cifras van en aumento, si existen campañas de prevención?

Lo que sucede es que los tomadores de decisiones o de los gobernantes, no ven el tema como un verdadero problema. Hay una falta de responsabilidad, de toma de conciencia y -sobre todo- de accionar. Los gobiernos cada vez apoyan más, pero no lo suficiente. Hay que entender que no es un problema de salud, sino de responsabilidad social.

Panamá es un caldo de cultivo para el VIH por su economía de servicio, puertos en ambos lados, el turismo, la crisis de valores del núcleo familiar, la inexistente educación sexual, el ambiente nocturno intenso, el consumo de alcohol y drogas, son algunos de los elementos que le abren las puertas al incremento de esta enfermedad.

¿En Panamá se le brinda apoyo económico y emocional a quienes padecen del VIH-Sida?

En Panamá tenemos la primera, segunda y tercera línea de tratamiento.
En este tema estamos avanzando. Existen 5 mil 156 panameños que están recibiendo la terapia antirretroviral y gratis, pero el sistema burocrático de compra a veces lleva al desabastecimiento.

El apoyo emocional falla un poco, aunque el Ministerio de Salud y la CSS cuentan con un equipo multidisciplinario, es bueno incorporar a personas que viven con el VIH.

Lo cierto es que un abrazo, el sentir que se te escuche con respeto, ya sea por un familiar o un amigo, vale más que mil triple terapias para un individuo que esté infectado.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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