Tras haber ofrecido un maravilloso concierto de dos horas, ni él se quería ir ni Panamá quería dejarlo ir.
Cuatro veces retornó al escenario Andrea Bocelli, reclamado por un público que no cesaba de aplaudirle, de pie.
Puntual empezó esta velada musical inolvidable con el Tenor número uno del mundo.
No había anochecido y ya había público esperando para entrar al Figali Convention Center. La mayoría vestía sus mejores galas.
Distinguidas damas y caballeros, entre ellos la primera dama de la República, destacados miembros de la banca, el comercio, la industria, las artes (como el Barítono panameño Ricardo Velásquez y el escritor Salvador Medina Barahona ganador del Miró en Poesía) y dignatarios gubernamentales formaban parte de quienes se aprestaban a escuchar al reconocido tenor italiano.
Había llegado el tan esperado día y acudieron prontos a la cita con quien en su primer concierto en nuestro país probó con creces, cara a cara, que tiene su fama bien ganada.
Nadie dudaba que Andrea Bocelli llenaría las expectativas. Que las superaría, que regalaría una y otra vez temas a quienes le demostrarían su amor aquí, en Panamá, amor que ahora era recíproco, eso lo supieron anoche.
Verlo, escucharlo y amarlo fue cosa de segundos.
Entonces, gozo, gozo indescriptible.
Bocelli, solo y a dueto (con la soprano Ana María Martínez y con Chenoa) , cantó bellos temas de famosos compositores.
El público se sintió como en el séptimo cielo cuando escuchó al Tenor cantar una tras otra las arias de famosas óperas.
El programa del concierto que empezó a la hora anunciada, nueve de la noche, incluyó composiciones de Verdi, Mascagni, Leoncavallo, Puccini, Manzaner
Entre los temas que se escucharon cabe mencionar: Amapola, Música probita, Mama, Canción de Paloma, Granada, Somos Novios, Por ti volaré, Bésame y Vivo por ella.
La sencillez, carisma, ternura, bonomía y talento de Bocelli quedaron de manifiesto.
Se sintió tan a gusto con la cálida acogida de la audiencia que lo ovacinó de pie en reiteradas ocasiones, que una y otra vez retornó al escenario para seguir deleitándola, acompañado siempre de la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el director invitado Eugene Kohm y por el Coro Música Viva.
Entusiasta expresó su agradecimiento al público por las expresiones de cariño y aceptación. Dijo que la ejecutoria de la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Música Viva fue "formidable".
Al concluir el concierto un Bocelli emocionado y feliz se despidió de una audiencia que estaba eufórica por la belleza y calidad de este mega espectáculo organizado por Show Pro donde todo salió a pedir de boca.