La imagen de Panamá ante organismos internacionales de derechos humanos se verá afectada con la aprobación en la Asamblea Legislativa, del acuerdo entre Panamá y Estados Unidos, que prohíbe la entrega de personal civil o militar estadounidense a la Corte Penal Internacional, afirmó ayer el presidente de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Colegio Nacional de Abogados, Elías Levy.
Parte del acuerdo establece que cuando el Gobierno de Panamá extradite, entregue o de otra forma traslade a una persona de Estados Unidos a un país, el Gobierno de Panamá no convendrá en que el tercer país la entregue o la traslade a la Corte Penal Internacional, salvo con el consentimiento de Estados Unidos. Para Levy, al Panamá firmar el estatuto de Roma, nominar a una magistrada de Costa Rica (Elizabeth Odio) para ser miembro de la Corte Penal y que ahora es vicepresidente del organismo, pareciera ser que no tiene coherencia en sus actos, con la firma del acuerdo bilateral de inmunidad que iría en contra del propio estatuto de Roma.
Indicó además que aprobar esta exclusión, cuando Estados Unidos no es signatario del Estatuto de Roma, tampoco es lo más coherente. Manifestó que ahora el problema no es si Panamá va a tener algún beneficio con este acuerdo, el problema dijo será la imagen de incoherencia que va a proyectar el país internacionalmente ante organizaciones como Human Righ Watch, Amnistía Internacional, entre otras, radicadas en Estados Unidos que están en contra de este tipo de arreglos.
Por su parte, para el ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Edgardo Molino Mola, la Corte Penal Internacional permite este tipo de acuerdos y enfatizó que Panamá lo firmó por necesidad y no porque considere que vaya a firmar con otros países similares acuerdos de exclusiones de entrega de quienes violen leyes internacionales en los delitos graves que castiga esta Corte.
Indicó que esta situación es muy sencilla, es decir, "me ayudas y te ayudo". Este es todo el problema en las relaciones entre un país poderoso y uno débil como Panamá, adujo la fuente.
Precisó que si el Gobierno no aprueba un tratado de esta naturaleza, puede salir perdiendo en sus relaciones con Estados Unidos y por eso prefirió aprobarlo más por necesidad que por convencimiento.