Washington.- Panamá ha logrado atraer una considerable atención de la prensa internacional, no sólo por los planes para la ampliación del Canal, sino también por sus esfuerzos por fortalecer el sector bancario, la campaña contra el lavado de dinero y su papel en el Plan Puebla-Panamá. Comparado con la relativa poca cobertura que la prensa brasilera dio a la visita de Estado de la presidenta Mireya Moscoso a Brasilia, prestigiosos periódicos europeos como el Financial Times (FT) y The Economist, pareciera que no dejan pasar una semana sin informes sobre el estado financiero y económico de la República ístmica.
Un reciente titular en el Financial Times de Londres debe haber sorprendido a muchos al proclamar, "Panamá ayuda a Rusia a combatir el lavado de dinero" en el que cita a Delia Cárdenas, la superintendente de bancos. "Después de evaluado al sistema ruso, les hemos creado un sistema de supervisión", dijo al FT. "Estamos muy deseosos de cooperar con otros países. Panamá es visto como un modelo. "Queremos ayudar", destaca el periódico.
El diario indica que Panamá efectivamente está "bien calificado" para asesorar a Rusia, considerando los elogios que obtuvo del Grupo de Acción Financiera (GAFI) por los esfuerzos realizados para superar la lista negra que aún incluye a Rusia e Israel como violadores de sus reglamentos.
El mismo periódico londinense, que tiene su propio corresponsal en Panamá, sigue de cerca los esfuerzos que efectúan las autoridades para mantener su vigencia como centro bancario, evaluado en 38 mil millones de dólares, ante los embates de la globalización. "A medida que el país lucha por satisfacer a las entidades internacionales combatiendo los paraísos fiscales y el lavado de dinero, sus ventajas competitivas se comienzan a erosionar", escribe el corresponsal Andrew Bounds. "El uso del dólar como la moneda panameña, la ausencia de impuestos a las
operaciones internacionales de capital y un cuadro político relativamente estable han creado un perfecto trampolín para poder penetrar las economías cerradas de Latinoamérica cuando se creó el centro bancario en 1971. Pero a medida que la globalización barre con las murallas económicas, los bancos se van", dice el FT. A su vez el semanario The Economist destaca la iniciativa del presidente Vicente Fox para promover la integración regional mediante el Plan Puebla-Panamá y el reto que esto representa para la República ístmica, que tiene una estructura financiera propia y por lo general se ha mostrado cauteloso ante la integración regional.
"Detrás de un progreso muy dudoso surgen grandes obstáculos a la integración. El primero son las asombrosas variantes en el desarrollo de los países", señala The Economist. "El Producto Interno Bruto de Costa Rica es seis veces mayor que el de Nicaragua, una brecha que es casi tan grande como el que existe entre Estados Unidos y México. La historia tiene mucho que ver con esto. Costa Rica, cuya columna vertebral económica son las fincas de café establecidas por inmigrantes europeos, ha sido una democracia durante medio siglo.
"El Salvador, Guatemala y Nicaragua tienen economías de plantaciones y han sufrido una variedad de guerras civiles de distinta duración. Honduras ha permanecido estable, pero bajo control militar hasta 1982, y ha sido condenada a la pobreza por una geografía difícil y una tierra estéril. Panamá se ha mantenido aparte, sostenido por su Canal, bancos y una zona de libre comercio", sostiene.