Nación

Panamá tratará uno de los temas más críticos del hemisferio


Ciudad de México - Al inicio del próximo siglo le corresponde a Panamá el honor de acoger a la X Cumbre Iberoamericana, que tendrá como misión central la protección y el desarrollo de la niñez.
Se trata, sin duda, de uno de los temas más críticos de la agenda que enfrentan los países del hemisferio, ya que abarca los grandes e intransigentes problemas de educación, y la salud, así como renglones muy específicos e inmediatos como la desnutrición, la drogadicción y la explotación de menores en el campo laboral.
Para enfrentar este desafío, el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso podrá contar con el apoyo de organismos interamericanos y con especialistas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como con numerosos organismos no gubernamentales dedicados a la defensa de los niños.
El temario de la reunión en Panamá también representará la primera tarea que deberá encarar la nueva secretaría de la Cumbre Iberoamericana que acaba de ser creada en Madrid y que establecerá un equipo de coordinación con las autoridades panameñas, en la que posiblemente participarán representantes de la sociedad civil de la república ístmica.
"Todos estos problemas están cada vez más interrelacionados económica, cultural y socialmente y requieren soluciones que deben tomar en cuenta las características locales junto con el inescapable impacto de la globalización", destacó Vicente Sánchez San Cristóbal, un connotado investigador chileno y catedrático en medicina social.
Sánchez, el actual embajador de Chile en Polonia, durante varios años dirigió el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente para Latinoamérica que tiene su sede en esta capital, señaló.
"El problema de la niñez en el nuevo siglo se ha vuelto mucho más complejo que hace algunas décadas cuando los problemas centrales eran el cuidado materno. Pero también tenemos nuevas herramientas que bien utilizadas nos ayudan para encontrar soluciones, y no me refiero sólo a las comunicaciones electrónicas, sino también a una nueva conciencia que se está desarrollando dentro de la sociedad civil en todos nuestros países, así como instituciones como la nueva Universidad de la Paz en Costa Rica con sus importantes programas de ambientación social y ecológica. Finalmente está la enorme responsabilidad que tienen medios informativos para concienciar a la sociedad del reto que tenemos adelante".
El papel de los medios fue subrayado en la edición del jueves pasado en el periódico "Reforma" con un extenso reportaje a la visita de un joven canadiense, autor del libro "¡Liberen a los Niños!" sobre la lucha por los derechos de la infancia.
Se trata del joven Craig Kielburger, cuya obra ha sido premiada con la medalla de la Libertad Roosevelt, el premio Foro Mundial Económico de 1988 en Suiza y el premio del gobernador general de Canadá por Servicios Meritorios.
Kielburger está en México para la presentación de su libro en el auditorio Jaime Torres Bodet del Museo de Antropología e Historia donde relató como se inició su interés en luchar por la defensa de los derechos humanos de la infancia.
Este tuvo su origen cuando a los 12 años leyó en el Toronto Star la dramática historia de un niño hindú, Igbal Masih, que fue vendido por su familia a una fábrica de tapetes cuando tenía apenas cuatro años. La razón era amortizar el préstamo que le hizo el dueño a su familia para pagar la boda de un hermano mayor.
"Desde entonces, Igbal fue sometido al infame ritmo de trabajo impuesto a los niños esclavos en la India y no sólo esto, sino a los castigos merecidos por estropear un tapete o despegarse a la jornada de trabajo", relató Kielburger.
Animado por esta inspiración anecdótica, el joven canadiense reunió a un grupo de niños de la primaria en Toronto, al que encomendó investigar sobre el tema de los derechos humanos, reuniendo cada vez más alumnos interesados en aportar algo al naciente movimiento "Free the Children".
"La ausencia de interés social es la causa más grande del trabajo infantil", señaló en su conferencia. "La gente que cree que los niños están trabajando debido a la pobreza, está equivocada. La pobreza y el desempleo no son las causas detrás del trabajo infantil y el esclavismo perpetuo".
Comentó Reforma: "Sin duda, este libro nos acerca a la infancia y al esperanzador sentimiento de que siempre hay algo que puede hacerse a favor de los más necesitados. Todo a través de los ojos de un niño. No puede haber mejor manera de comprender el mundo".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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