Una delegación del gobierno de Panamá se reunió ayer aquí con autoridades de Colombia para analizar una vasta agenda bilateral que incluye el combate al tráfico de drogas, de armas y la seguridad fronteriza.
"Tenga por seguro que Panamá está haciendo todo lo que tiene a su alcance para controlar eso, que no sea Panamá la ruta del narcotráfico", dijo a reporteros el jefe de la policía panameña, Carlos Barés.
Barés, a su salida del encuentro realizado en la cancillería colombiana, dijo además que la delegación panameña también presentó a sus pares colombianos una propuesta en torno al tema de colombianos que llegan a territorio del vecino país desplazados por la violencia del conflicto interno aquí. Barés no ofreció detalles de la iniciativa.
En septiembre pasado, Panamá anunció el refuerzo con unos 500 miembros de la policía de la seguridad a lo largo de los 266 kilómetros de frontera con Colombia y en los que regularmente se mantiene entre 1.500 a 2.000 agentes panameños.
Las preocupaciones por la seguridad en la frontera, una tupida selva paso de drogas, armas y contrabando; se incrementaron luego que el jefe de las bandas paramilitares de Colombia, Carlos Castaño, al frente de unos 6.000 hombres, amenazara en septiembre en un comunicado con atacar a la policía de Panamá por supuestamente colaborar con las guerrillas colombianas.
Barés rechazó entonces cualquier relación de la policía con los rebeldes.