"Queremos que la Cruz Roja Internacional interceda para que liberen a mi hija", dijo a El Panamá América vía telefónica desde El Paso, Texas, Claude Johnson, padre de la panameña Shoshuna Johnson, primera mujer tomada prisionera en la guerra contra Irak. Johnson sentenció que estaría dispuesto a viajar a Irak con el fin de lograr la libertad de la mayor de sus tres hijas.
Shoshuna tiene 30 años de edad. Nació el 18 de enero de 1973, en la ciudad de Panamá, específicamente en la Clínica Hospital San Fernando. Según reportan las agencias internacionales, el caso de Johnson llamó la atención, porque se trata de una cocinera de la 507 Compañía de Mantenimiento que no debería estar en el frente.
Johnson fue capturada junto a cuatro hombres de la misma compañía después que aparentemente confundieran el camino cerca de la ciudad de Nassiriya, en el sur de Irak. "Yo creía que ella estaba cocinando", dijo la tía de Johnson, Margaret Henderson, al ser entrevistada el lunes en el programa de televisión Today de la cadena estadounidense NBC.
La televisión estatal iraquí transmitió el domingo imágenes de los cinco prisioneros, que, temblorosos y nerviosos, respondían las preguntas de sus captores. En el mismo vídeo fueron mostrados al menos ocho cadáveres.
Desde entonces, el nombre y la fotografía de Johnson fueron publicados ampliamente por los medios de comunicación estadounidenses, mientras sus parientes comenzaron a expresar sus temores por el destino de la cocinera militar como prisionera de guerra. El Pentágono sigue clasificando a Johnson y a otros 11 miembros de su unidad, todos hombres, como desaparecidos en acción.
"No es algo que habíamos previsto", confiesa al borde de las lágrimas Nikki, la hermana menor de Johnson. "Sé fuerte, guarda tu dignidad", le recomienda a través de la cadena CNN. La pena es todavía más fuerte al evocar que la captura fue resultado de un error, una maniobra equivocada realizada por el vehículo en el que viajaba, cerca de Nassiriya, en el sur de Irak.
Claude Johnson destacó que los familiares de los soldados que se encuentran en el campo de batalla no deben perder la fe. En su caso, ellos (los Johnson) no están pensando en la guerra, o quién es el malo o si el Gobierno norteamericano hace o no lo correcto, su pensamiento se centra en que pronto se sepa de su hija y si la están tratando bien.
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