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Panameños buscan cura de la malaria


Un grupo de científicos panameños e internacionales realiza importantes investigaciones para lograr una vacuna contra la malaria, colocando a Panamá a la vanguardia en dichos estudios.
El médico Nicanor Obaldía III es quien dirige los estudios que han, incluso, dado resultados de protección contra la malaria en un 33-70% y en pocos años podrán ser comercializados en países de América y Africa en donde la malaria es una enfermedad endémica.
Obaldía III dijo a El Panamá América que hay un gran interés por descubrir una vacuna contra este parásito, que infecta el cuerpo humano a través de la picadura del mosquito hembra Anopheles.
Y este interés se debe a la gran cantidad de personas que alrededor del mundo se infectan de malaria, unos 100 millones de casos nuevos y 3 millones de muertes por año.
En Panamá, según explicó, existen cepas de malaria del Plasmodium vivax y Plasmodium falciparum principalmente. La primera de ellas ocasiona fiebre, anemia y debilidad y raramente es mortal, no obstante, la falciparum es causante de la gran mayoría de muertes en el mundo, especialmente en niños de América Latina, Africa y Asia.
El entrevistado indicó que el Plasmodium vivax se encuentra en las áreas fronterizas de Panamá con Costa Rica y Colombia, mientras que el Plasmodium falciparum en Colombia y Darién. Más en la A4
Señaló que se trata del plásmido circular del DNA de una bacteria porque, como se sabe, las bacterias se transmiten entre ellas resistencia a los antibióticos. Es precisamente usando esa propiedad que se logra, mediante la ingeniería genética, introducirle a ese plásmido proteínas del parásito de la malaria.
Explicó que al romperse en varias partes el parásito de la malaria, se consigue en ellas las que producen inmunidad. Si ese DNA se inyecta de forma intradérmica o intramuscular, éste se multiplica en las células del huésped, produce las proteínas del parásito y las expone al sistema inmune del individuo, que reacciona, logrando así la protección contra la malaria.
Esta tecnología de plásmidos de DNA se realiza en Panamá desde 1994. Obaldía III, junto a los otros científicos panameños, han publicado varios artículos sobre el tema, con lo que han logrado colocar al Instituto Conmemorativo Gorgas como líder mundial en la prueba de vacunas contra la malaria, en conjunto con el Instituto Walter Reed de Investigaciones Medicas del Army, de Estados Unidos.
El plásmido de DNA ha logrado protección en animales de un 33%. Ya ha sido inyectado en personas, probándose que no tiene efectos secundarios en los seres humanos, dijo Obaldía III.
Esa tecnología, según el científico, permite producir vacunas contra cualquier enfermedad, e incluso, está siendo utilizando por el Ejército Norteamericano en el Centro de Estudios Biológicos de Bioterrorismo en Fort Detrick, Maryland , para lograr una vacuna contra el mortal ébola.
Otra investigación realizada en Panamá se desarrolla con derivados de la planta china Qinghaosu (Artemisia annua), de la que se ha logrado obtener un derivado de la droga artesunate. Esta, al ser inyectada, logra que los parásitos que se encuentran en los capilares sean eliminados en cuestión de 12 a 24 horas. No obstante, según Obaldía III, dentro de unos años el parásito puede desarrollar resistencia contra esta droga.
Una droga similar y que también ha sido probada en el Gorgas es el ácido artelínico, demostrando la misma efectividad delartesunate.
La tafenoquina, derivada de la primaquina es otra droga probada primero en Panamá y luego en Africa dando muy buenos resultados. Según el investigador, esta droga al igual que el ácido artelínico, tienen una efectividad de curacion del 100%, por lo que se espera que en el 2005 sean comercializadas para América Latina y Africa.
Por otra parte, en enero de este año el doctor Obaldía III presentó por primera vez en Tailandia los logros de una investigación donde se revirtió la resistencia a la cloroquina de una cepa de Plasmodium vivax proveniente de Papua, Nueva-Guinea, mediante la combinación de la droga prochlorperazine (antialérgico) con la cloroquina, lo que la constituye en un hallazgo muy importante para la ciencia.

El Plasmodium (parásito de la malaria) tiene unas 150 especies que atacan a los vertebrados, pero de éstas, sólo cuatro infectan al hombre (Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium ovale y Plasmodium malariae). De ellas, el Plasmodium falciparum y Plasmodium vivax son las más comunes.
Mientras la especie Plasmodium vivax causa infecciones debilitantes, recurrentes, pero raramente mata, el falciparum es más patógeno y es el causante de la mayor cantidad de muertes en el mundo, según explicó el científico.
En Panamá, el principal parásito es el Plasmodium vivax, que se encuentra en áreas de migración en las fronteras con Costa Rica y Colombia. Sin embargo, en Colombia y Darién hay mosquitos con cepas de Plasmodium falciparum, que es múltiple resistente a las drogas, especialmente a la cloroquina (droga convencional para combatir la malaria).
Obaldía III señaló que se han presentado casos en la periferia de la ciudad (Arraiján), debido a la migración de personas de áreas de Darién o indígenas de Bocas del Toro. Afortunadamente, dijo, el Ministerio de Salud actúa inmediatamente y los combate. Pero a pesar de ello, la amenaza de que se implante dentro de la ciudad existe.

Gracias a sus 14 años de esfuerzo y dedicación como científico, Obaldía III se ha ganado un subsidio por concurso para su trabajo investigativo. Compitiendo con otros investigadores de países como Tailandia, Perú, Colombia, Estados Unidos y Europa, logró que el Instituto Walter Reed de Investigaciones Medicas del Army en Washington DC (WRAIR), y el Naval Medical Institute of Research, Washington DC, aportaran 2.7 millones de dólares para financiar sus investigaciones.
De igual forma, por concurso, obtuvo el financiamiento de un millón de dólares del Instituto Nacional de Salud (NIH), de Bethesda, Maryland. Así, en total, las investigaciones que lleva a cabo desde 1996 tienen un financiamiento de 3 millones de dólares.
Señaló que este es un gran logro para Panamá porque es muy difícil para un investigador latinoamericano conseguir fondos internacionales, sobre todo, de esas instituciones.
Actualmente, está trabajando con un grupo de expertos australianos y norteamericanos con el objetivo de lograr un financiamiento de un millón de dólares del ejército australiano.

 
El entrevistado indicó que si un investigador panameño trata de sobrevivir de fondos panameños, sólo va a conseguir, probablemente, la infraestructura, pero no el dinero para financiar el proyecto en sí.
Sentenció que para que un investigador pueda subsistir en Panamá y convertirse en principal en un proyecto, además de buscar financiamiento exterior, deberá llegar a una madurez, tener varios contactos internacionales y publicar artículos.
Señaló que Panamá no puede pagar los salarios de los investigadores, y es por ello que hay limitantes para poder competir en el ámbito internacional. En su caso, sus ingresos parten de los proyectos que lleva adelante.
Destacó que, aunque falta mucho para lograr que Panamá sea un país dedicado a las investigaciones, es esperanzador que se está avanzando, por lo que hizo un llamado al Estado para que vele por seguir ese camino.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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