Siempre se ha dicho que Panamá es un país de grandes contrastes. Pero afirmar que hay panameños que viven con los estándares de un país del primer mundo, mientras otros sobreviven con recursos paupérrimos como los de Africa Subsahariana, llama irremediablemente a la reflexión.
Según el último Informe de Desarrollo Humano 2005, presentado ayer por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en Panamá la desigualdad y la marginalización siguen vigentes, al punto que es como vivir en un país con las características de Suiza y una nación del Africa Subsahariana al mismo tiempo.
El informe ubica a Panamá en el lugar 56 entre otras 177 naciones del mundo, y aún más, por primera vez en el grupo de 57 países que registra un desarrollo humano alto, al lado de Estados Unidos, Francia, Japón, Reino Unido, Noruega y Suiza, entre otros.
Según el informe, Panamá está por encima de naciones latinoamericanas como Colombia, Brasil, Ecuador y otras que aparecen con un desarrollo humano medio, mientras que la mayoría de los países africanos marcan un desarrollo humano bajo. El informe del 2004 ubicó a Panamá en el lugar 61 entre 177 naciones.
"El acceso a oportunidades educativas y el Producto Interno Bruto per cápita son los factores que han hecho posible el mejoramiento del desarrollo humano en Panamá, no obstante, somos uno de los países más desiguales de la región de América Latina, con niveles de pobreza significativos que afectan a un 37% de la población, lo que debe llamar a una reflexión sobre el futuro de nuestra sociedad", dijo José Eguren, coordinador residente de Naciones Unidas y representante del PNUD en Panamá.
Según Ricardo Fuentes, especialista del PNUD, a quien correspondió presentar el documento, de cada 100 dólares que se producen en Panamá, 70 centavos van a las 300 mil personas más pobres y 44 dólares a las más ricas.
La elaboración del informe se basa en indicadores relacionados con la salud, educación y nivel de vida.
El que Panamá ocupe el lugar 56 entre los países con desarrollo humano alto, se debe a una mejoría en la calidad de las cuentas nacionales que indican más ingreso per cápita y de la oferta educativa, que revela un aumento en los alumnos matriculados, el 79% de las personas de 6 a 24 años de edad, están matriculadas en diferentes niveles de la educación.
El informe destaca que en las últimas décadas, las condiciones de salud, el acceso de la población al conocimiento y el nivel de vida han mejorado sostenidamente.
Persisten profundas desigualdades que impiden un mayor desarrollo humano, en condiciones de equidad.
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