Las áreas revertidas han cumplido su misión de valorizar estas tierras a las que no se tenía acceso y enfocar su desarrollo al servicio de las mayorías, manifestó Liriola Pittí, secretaria ejecutiva de la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos, antigua Autoridad de la Región Interoceánica (ARI).
"Yo creo que probablemente nos ha faltado un poco la comunicación” para que la gente sepa que infraestructuras y obras sociales también provienen de los ingresos de ventas y alquileres por el valor que ha adquirido el área.
"Se ha hecho un uso estratégico de áreas valiosísimas no solo por su posición geográfica, sino por el potencial desarrollo en la mayor industria que se puede desarrollar, que es la marítima con los servicios asociados", aseguró.
Por ejemplo, del 2009 al 2010 se aportó al Fondo Fiduciario la suma de B/ 46 millones, por ventas, mientras que se transferirá B/ 315 mil al Fondo Especial de Viviendas (FEVIS), por alquiler de inmuebles, además de lo que se traduce en infraestructuras, escuelas y hospitales.
De las 147 mil hectáreas que revirtieron a la ARI, quedan por desarrollar 4500 hectáreas, de las que su gran mayoría tiene un uso de suelo establecido por ley para áreas protegidas y parques nacionales.