Desde hoy los panameños Arturo Sánchez y Brígida, su esposa, de 75 y 77 años, inician una nueva vida. La furia del "Katrina" los obligó a dejar Louisiana para mudarse a Houston, donde la caridad de sus compatriotas les facilitará un techo seguro.
Ellos son sólo dos en la interminable lista de damnificados a los que el huracán les cambió el curso de sus días. Y es que en Estados Unidos se sigue respirando luto y dolor.
Adsinar Cajar es el cónsul de Panamá en Houston y fue él quien informó al Panamá América sobre los Sánchez, poco antes de que partiera al Cajun Dome de Louisiana a buscarlos. Él supo de ellos a través de los "consulados móviles" que se han habilitado en Nueva Orleáns.
Por ahora Arturo y Brígida vivirán en Houston. Varias familias de panameños en esta ciudad han decidido hospedar a sus coterráneos hasta que el destino les vuelva a sonreír.
Curiosamente, en Panamá, hasta ayer, los Sánchez no estaban en el registro del Ministerio de Relaciones Exteriores de panameños que no se habían comunicado con sus parientes, tal como confirmó Lorena Moreno, no obstante, sus nombres fueron tomados por si sus familiares en algún momento llaman para saber de ellos.
A la historia de Arturo y Brígida, se suma la de otros panameños que se han comunicado con el Consulado de Houston para obtener voces de alivio.
Sucede que muchos abandonaron sus hogares, luego de la alerta de evacuación, con la esperanza de volver pronto.
Algunos, por ejemplo, viajaron a Dallas y se alojaron en un hotel, pero, pasado el tiempo, se han encontrado de frente con una realidad: no podrán regresar y el dinero se les terminó.
El cónsul reconoce que es una situación difícil, sin embargo, estima que afortunadamente los panameños no han llevado la peor parte. "Al menos en Alabama, Missisipi y Louisiana no creemos que lleguen a ser más de 50 los afectados".
Miguel Charry, por fortuna, no pertenece a las escalofriantes estadísticas de damnificados. Él también es panameño, uno de esos que corrió con suerte.
Donde vive, en Baton Rouge, se quedaron sin energía eléctrica por seis días, pero ya se reestableció el servicio, aunque también inició el caos.
A este lugar han llegado varios de los reubicados, más de 40,000 e incluso allí funciona el Centro de Operaciones para Louisiana. Hoy el desabastecimiento en los supermercados se está dejando sentir.
"La ciudad está congestionada", dijo Charry, pastor evangélico, intentando resumir en un término la tragedia.
Y lo peor, iba tomando forma a medida que este panameño, del área revertida y con nueve años de residir en Estados Unidos, describía lo que allá ocurre.
Hay inseguridad. "Para acá han trasladado gente con costumbres diferentes, difíciles"... Producto de ello, según contó, se están registrando robos, saqueos y crímenes. Aún las autoridades no logran el control y muchos agentes de la Policía Nacional, vencidos ante tanta miseria, han preferido "colgar los guantes" y retirarse.
Tan es así, dice Charry, que anoche decidió culminar más temprano las reuniones en el Instituto Bíblico que preside. "Todo está tan revuelto que la gente se fue a las 8:30 p.m. y no a las 10:30 p.m., como de costumbre".
Charry está preocupado porque conoce de panameños que le han confesado que lo que les roba el sueño en estos momentos es que carecen de "documentos legales" porque llegaron al sitio como turistas.
Lo cierto es que aprovechó también la oportunidad para hablar de su amigo Carlos Romero, pastor encargado de Nueva Orleáns, con quien Katrina no tuvo contemplaciones.
El panameño Romero lo perdió todo y ahora se trasladó a Houston. Todos los días hablan porque aunque lo material se lo llevó la corriente, él le sigue tendiendo la mano desde Baton Rouge.
Los panameños que han perdido comunicación con sus parientes en las zonas afectadas por el huracán Katrina pueden buscar los nombres en www.satern.org; www.redcross.org y www.cnn.com/specials/2005/hurricanes/list.
El número telefónico en el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) en Panamá para reportar a los familiares de quienes no se haya sabido nada a la fecha es el 211- 4182.