Nación

Panchito Reyes arremete contra Elektra


En algo muy parecido a un circo romano se convirtió ayer el pleno de la Asamblea Legislativa cuando el legislador arnulfista, Francisco Reyes, presentó un anteproyecto de ley mediante el cual pretende modificar la figura del Ente Regulador de los Servicios Públicos.
Reyes, a quien la empresa Elektra Noreste le suspendió el servicio de energía eléctrica por supuestos atrasos en el pago de su cuenta, aprovechó la oportunidad para vaciar todo el odio que tenía acumulado contra la compañía que se atrevió a "dejarlo sin luz".
Mientras sustentaba su propuesta, desde las graderías, un grupo de personas en su mayoría indígenas de la etnia Kuna aplaudía muy efusivamente cada uno de los insultos y epítetos que utilizaba para dirigirse a la empresa.
Aunque reconoció que cuando le fueron a "cortar la luz" sacó una pistola e hizo un tiro al aire, negó que le hubiera apuntado a la frente del trabajador como dijo "esa chiquilla estúpida", refiriéndose a Lorena Fábrega, oficial de relaciones públicas de la compañía.
Minutos antes de empezar la sustentación, Reyes escoltó hasta las graderías a las personas que llegaron a apoyarlo para que pudieran ingresar las pancartas en las cuales se podían leer frases insultativas, acción que está prohibida y que ni al SUNTRACS en sus mejores tiempos se le ha permitido.
Reyes, quien se hizo famoso narrando chistes en la televisión, hizo gala de su pintoresca personalidad en un discurso en el que se refirió a Elektra como "ladronazos y estafadores".
La situación llegó a tal nivel que el vicepresidente de la Asamblea, Noriel Salerno, el mismo que apareció la semana pasada intercambiando golpes en una pizzería con Enrique "Chito" Montenegro, tuvo que pedirle que moderara el lenguaje, pues su actuación "afectaba la imagen de la institución".
"Panchito" --como le dicen a Reyes es legislador por el populoso circuito 8-7, pero reside en el elegante barrio de Altos de El Romeral en Parque Lefevre-- exigió a sus colegas que discutieran el anteproyecto de ley que pretende "poner en su lugar" al Ente Regulador y a las empresas privatizadas.
Al finalizar la presentación no quedó un alma en las graderías, más de 500 personas desalojaron el lugar más rápido que ligero, ya habían cumplido con su cometido de aplaudir la propuesta. "Fueron dos dólares bien ganados", dijo una de las mujeres que minutos antes gritaba a todo pulmón: "Panchito... Panchito".
Una vez fuera de la Asamblea eran guiados hacia el bus que los trasladaría de vuelta hacia sus respectivos barrios, donde algunos esperaban que les entregaran una bolsa de comida.


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130269
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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