Miembros de diferentes pandillas o bandas que acuden a los colegios secundarios de Panamá atemorizan a educadores y a estudiantes. El problema de pandillas tiene su origen en algunos barrios populares, y sus integrantes ingresan a las escuelas para ganar más adeptos y autoridad.
En las escuelas secundarias de Panamá y Colón opera un número plural de grupos o "teenes" que llevan mensajes directos como Los Yolos, que se caracterizan por decir "yo los mato", "yo los golpeo, "yo todo", Los Killa, Los Apóstoles, Tempranito por la Mañana, The Fire Boys, Los Sopranos, Los MOM (Matar o Morir), Los Profetas y Los Niños Ricos (NR) que son aquellos que han estado estudiando en escuelas privadas y por razones económicas o de conducta tienen que asistir a una pública, señaló José Magan, quien trabaja con jóvenes para ayudarlos a salir de las pandillas,.
Magan preside una organización que se dedica a realizar conferencias para obtener fondos y ayudar a los jóvenes pandilleros a alejarse del mundo oscuro de la delincuencia.
Para el secretario general de la Federación y Asociaciones de Educadores de Panamá, Luis López, hay educadores que han denunciado haber recibido amenazas por parte de los estudiantes, daños a sus automóviles, amenazas en los celulares e incluso algunos han sido golpeados por los estudiantes o miembros de las pandillas.
Los colegios en los que se registran denuncias por parte de los profesores son el Primer Ciclo Panamá, en Bella Vista; el Centro Básico Bonifacio Pereira, en El Chorrillo, y el Instituto Bolívar, en el corregimiento de Ancón, manifestó López.
Consideró que a este problema no se le presta la atención necesaria y a su juicio, cuando se detecta una pandilla o banda, se debe evaluar el caso y explicarle a los padres de familia los hechos para tomar una decisión.
Sostiene que todos los jóvenes con problemas de conducta o de drogadicción deben estar en otros colegios, por lo que comparte la posición del Ministerio de Educación de crear un centro especializado lo más pronto posible.
Reveló que en algunas escuelas privadas la situación que más se suscita es el consumo de drogas, pero no hay pandillas que se dediquen a la confrontación y el robo.
De acuerdo con López, el Código de la Familia y algunos decretos del ministerio hacen que los educadores estén prácticamente desamparados, ya que no pueden aplicar sanciones ejemplares porque inmediatamente se les acusa de abuso de autoridad y de violación a los derechos del niño y el adolescente.
"Esta es una situación delicada que atraviesa el sector educativo en estos momentos, y por ello es necesario que se implemente una ley que permita disciplinar con mayor eficacia a los estudiantes", afirmó.
Panamá debe reestructurar acciones para evitar que las pandillas pasen a convertirse en guerrillas urbanas, advirtió entre tanto, Joaquín Líder, especialista en desviación de conducta.
"Las pandillas están reclamando espacio y cada vez están más agresivas y tienen incluso mejores armas que la Policía", acotó. "Si nosotros como sociedad no somos capaces de reestructurar acciones para que estos jóvenes no lleguen a la violencia, vamos a tener un Colombia, Palestina o Israel en Panamá", recalcó el experto.
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