En momentos en que la Policía Nacional presenta un informe a la nación en el que asegura tener controladas a las pandillas, los hechos delictivos de gran impacto vinculados a estos grupos criminales siguen siendo el pan de cada día en las calles del país. Marco Aurelio Álvarez, criminólogo, reconoce el buen espíritu del plan de seguridad de las autoridades, pero considera que en la práctica han surgido otras situaciones que han hecho pensar que el remedio puedo haber sido peor que la enfermedad.
Comenta Álvarez que el hecho de que los programas de resocialización, sumado a la mano firme, hayan logrado desintegrar a las pandillas, ha provocado que los grupos delictivos ahora se constituyan en pequeñas células criminales.
A ello se atribuye el hecho de que aún se siguen dando con frecuencia robos a locales comerciales y residencias, donde los asaltantes realizan estos hechos delictivos con mayores niveles de violencia.
Álvarez maneja una segunda teoría en cuanto a la mutación de la actividad criminal en los barrios, debido a los programas de seguridad de la Policía.
Explica que existe una extensión de la actividad delictiva que ya no es exclusiva de los barrios; es decir, que los grupos criminales, ante la presión de los estamentos de seguridad en las zonas rojas, se han trasladado a sectores que antes eran más tranquilos, como residenciales o barriadas, así como también en las comunidades del interior del país.
Esto ha llevado a comprender que en Panamá, cualquier sitio puede constituirse en zona roja, según lo analiza el Álvarez.
El director de la Policía Nacional, Omar Pinzón, rindió un informe en cuanto a la labor realizada este 2016 y uno de los logros que remarcó fue lo que calificó un resultado positivo en la lucha frontal contra las pandillas.
Detalló que este año fueron detenidos 2,379 pandilleros que inmediatamente fueron remitidos ante las autoridades judiciales donde se han abierto causas criminales en contra de estos sujetos.
El Código Penal panameño establece penas de cuatro y hasta 14 años de prisión para los que formen parte de una pandilla o lideren estos grupos.
Esta parte de la gestión de la Policía Nacional en el año 2016, el director de esta entidad de seguridad pública la tituló "Mano firme contra los pandilleros".
Esto nos hace recordar la tregua que el presidente de la República Juan Carlos Varela le hiciera a comienzos de su Gobierno a los pandilleros para anunciar el programa Barrios Seguro.
El plan consiste en el pago de un bono de 50 dólares semanales a los pandilleros que se sumaron a Barrio Seguro, a cambio de entregar sus armas de fuego y no volver a delinquir.
Quienes han ignorado el llamado a unirse a los grupos de resocialización que promueve el presidente Juan Carlos Varela, dijo Omar Pinzón, son a los que se les ha aplicado la mano firme.
Omar Pinzón aseguró que al controlar a las pandillas se han reducido los delitos de alto impacto en un 12%.
Claves
Judicializados: Cifras de la Policía Nacional indican que en este año 2016 se han entregado a la justicia a 2,379 personas vinculadas a las pandillas.
Delitos: Para el director de la Policía Nacional, Omar Pinzón, por el hecho de que se hayan controlado a las pandillas se han reducido los delitos de alto impacto en un 12% al comparar el año 2015 con el 2016.
Traslado: La presión implementada por los estamentos de seguridad ha motivado que los grupos delincuenciales hayan experimentando una especie de mutación, es decir, las pandillas se han convertido en pequeñas células con una integración de poca duración y sus centros de operación ya no son exclusivamente, los barrios de la localidad