Clave
- Detenidos
- Por este caso, el Ministerio Público formuló cargos a 7 personas mayores de edad, todos de nacionalidad panameña, por los delitos de homicidio, femicidio y asociación Ilícita para delinquir.
- Queja
- La comunidad asegura que este hecho pudo haberse evitado si la policía no hubiese ordenado que se quitara el retén policial.
El control por los apartamentos de los multifamiliares en San Antonio, de La Chorrera, pudiera haber sido el motivo de la tragedia ocurrida en ese sector la noche del pasado viernes, cuando una familia entera fue acribillada a tiros.
El Panamá América llegó al lugar donde se dio el cruel asesinato de unos niños de cuatro y nueve años y de los padres de uno de estos infantes.
Allí se respiraba un ambiente tenso, pese a que la presencia policial se visualizaba en cada esquina, nadie salía de su casa.
No fue sino hasta que una pareja de esposos nos abrió las puertas de su apartamento para contar su versión de los hechos que ocurrieron esa noche.
Aseguran que tres semanas antes de los hechos, varios moradores del edificio Salomón B-1, lugar donde ocurrieron los crímenes, recibieron un mensaje de los pandilleros que operan en el lugar para que se mudaran o de lo contrario los desalojaban a la fuerza.
“Yo no pienso dejar mi apartamento que tanto sudor me ha costado”, fueron las palabras de la propietaria de la vivienda que visitamos.
Aparentemente esa misma era la posición de Roberto Antonio Acosta y su esposa Yahibeth, quienes se enfrentaron a la pandilla para hacerle saber que no iban a desalojar sus viviendas.
En la Zona de la Policía Nacional de Panamá Oeste no pueden confirmar que esta situación se haya estado dando y que sea el móvil del homicidio de las cuatro personas, entre ellos dos infantes.
Pero lo que sí reconocen es que este hecho tiene mucho que ver con el control del territorio para la venta local de drogas.
Otro de los informes obtenidos en el lugar, donde han quedado las marcas de los impactos de bala, es que la pandilla que perpetró este hecho sea una filial de la pandilla Bagdad, la cual responde a una célula más grande que opera en el sector de Puerto Caimito.
Aparentemente la pandilla Bagdad mantiene el control en un sector de estas costas donde permite la entrada de las organizaciones criminales, ya sea para custodiar droga o practicar el conocido tumbe.
Bagdad posteriormente necesita de las células más pequeñas que están en las comunidades para proceder con la venta de la droga que se queda en el país como resultado del pago por el servicio dado a los grupos criminales del narcotráfico.
Fuimos a esta comunidad costera, la cual está prácticamente sitiada por unidades de la Policía Nacional y del Servicio de Protección Institucional (SPI) que han montado dos retenes en las entradas a esta comunidad en La Chorrera.