Yarima Sosa, de 15 años, quien tenía el entusiasmo de iniciar sus clases en el IV año del Primer Ciclo Simón Urbina en Arco Iris, fue otra víctima inocente de las rencillas de pandilleros que no sienten compasión para disparar.
Los sueños de esta joven se vieron interrumpidos cuando recibió un disparo en la cabeza en momentos que se registraba un tiroteo en el sector del Valle en Puerto Escondido, en el corregimiento de Cristóbal en Colón.
El hecho violento ocurrió aproximadamente a la una de la madrugada cuando un grupo de jóvenes se encontraban conversando en una esquina.
Algunos vecinos del sector escucharon muchas detonaciones porque decían que hubo un fuego cruzado. Nadie se atrevía a salir para ver, pero cuando todo paró pudieron percatarse de que habían caído dos jóvenes.
Otro de los heridos fue Francisco Brown de 16 años, que fue impactado dos veces en la pierna, su condición es estable.
Una familia cristiana en el sector del Crisol llora la partida forzosa de Yarima y no logran comprender por qué hay tanta violencia, así lo expresó su tío Manuel Moreno, quien dijo que la juventud tiene que buscar más de Dios.
“Mi sobrina era una joven que todos la querían por ser cariñosa, y cayó como una víctima inocente de la violencia”, señaló.
A pesar de que Yarima fue trasladada primero al Hospital Manuel Amador Guerrero murió llegando al Hospital Santo Tomás en Panamá.
La Policía realiza las investigaciones de este hecho violento que aumenta las estadísticas de homicidios en la provincia de Colón.
La semana pasada fueron asesinadas cuatro personas, entre ellas, Edgar Xavier Valdés, de 20 años, a quien le quitaron la vida de varios tiros para robarle en Villa Catalina; Josimar Hamilton, de 20 años, murió de tres tiros en el sector de los Lagos, y otra menor de 17 años, Estefany Smith, que estaba embarazada con siete meses.
La violencia galopa sin pudor en las empobrecidas calles de la ciudad atlántica y se lleva entre sus principales víctimas a jóvenes.
De los 653 homicidiosque se registraron el año pasado en la República de Panamá, un total de 33 ocurrieron en la provincia de Colón, lo que la ubica como una de las más violentas del país.