Benedicto XVI condenó ayer los secuestros de personas en América Latina, a los que llamó "plaga execrable", y abogó por la mejora de las condiciones de vida de sus ciudadanos y la consolidación de las instituciones democráticas.
Lo hizo durante la lectura del Mensaje Pascual y ante más de 150.000 personas que asistieron en la plaza de San Pedro a la Misa del Domingo de Resurrección, la primera de su Pontificado.
Sus palabras fueron acogidas con aplausos por los numerosos fieles latinoamericanos presentes, que hicieron ondear banderas de sus países, entre las que se vieron de México, Argentina y de las naciones centroamericanas.