El ambicioso proyecto ejecutado por el MOP, al mando de Benjamín Colamarco, contendrá una serie de elementos que ayudarán a embellecer la Bahía de Panamá.
Contará con cuatro carriles de flujo vehicular continuo, cada carril de 3.50 metros y los hombros de 2.40 metros.
El proyecto presentará atractivos como plazas, y pequeños parques dentro de un gran parque y una provisión para un anfiteatro público.
El área verde contará con jardines, baños públicos, fuente de agua, veredas, aceras para trotar y pasear , una ciclovía, para uso de bicicletas y bicisillas, con una dimensión de 4 metros de ancho.
Se construirán 2 mil estacionamientos y seis puentes peatonales; dos puentes vehiculares suspendidos en el aire por pilas y rampas, para las personas discapacitadas.
La Fiscalía de Drogas tiene otra versión. Rayo Montaño entró al país en un barco con 34 millones de dólares en efectivo que usó para forjar una compleja organización capaz de traficar a Estados Unidos y Europa hasta 25 toneladas de cocaína por mes.
Panamá se convirtió entonces en su principal escenario de operaciones. En este país le incautaron dos islas, 30 propiedades, entre lujosas fincas, palacetes de playa, apartamentos y empresas, 94 cuentas bancarias, cerca de 60 sociedades anónimas, 24 vehículos, ocho embarcaciones, 40 armas de fuego y más de un millón en efectivo.
Rayo Montaño consiguió la cédula panameña E-8-85226, a pesar de que en su solicitud no constaba su récord policivo colombiano, un requisito fundamental.
En 1998, Colombia y la DEA confirmaron que Rayo Montaño encabezaba una red de traficantes de cocaína y heroína con sede en Buenaventura, capaz de transportar cientos de kilos hacia Miami y Tampa en aviones y barcos.
La principal fachada de la red en Panamá era la empresa Nautipesca, que fundó con su compadre y amigo, el astro del fútbol colombiano, Fredy Rincón. En Panamá, Rayo Montaño alternó con importantes figuras del Gobierno y la empresa privada, con quien se jactaba de tener amistad.
Rayo Montaño huyó a Brasil y allá se unió a su entrañable amigo y compadre, Fredy Rincón. "Es un empresario refinado con gustos exquisitos", así era definido Pablo en Brasil. Para lograr su estatus de inversionista residente pidió una transferencia de 800 mil dólares desde sus empresas en Panamá.
Rápidamente, Pablo empezó a frecuentar los círculos más pudientes de la sociedad de Sao Paulo. La compra de costosas obras de arte, diamantes gigantes, autos blindados y lujosos, muebles del Siglo XVIII y hasta caballos de carrera lo ubicaron enseguida como un hombre de "billetera robusta".
Los viajes también apasionaban a Rayo. Las autoridades migratorias reportan que viajó cinco veces a China, seis a Brasil, cuatro a Europa, una a Japón, Tailandia, Hungría, República Checa, Austria, Suráfrica y Uruguay.
Y como todo magnate, creó su stud de caballos de carrera llamado "Rayo". Sus seis caballos: Queen Toca, Hoy soy usted, Eligeira, Orbita, Lady Florida y Polly Dans, eran "malos", según su entrenador Adonair De Freitas Correia. "Eran baratos de 3 ó 4 mil dólares".
La Policía de Brasil detectó que Rayo Montaño movía su plata en diferentes actividades: la compra y venta de obras de arte, las apuestas en casinos y carreras de caballo, el cambio de monedas extranjeras, los factoring, las financieras, cambio de cheques personales y envío de transferencias de dinero.
El Grupo de Investigaciones Sensitivas de la Policía Federal determinó que Pablo recibía mensualmente giros desde Panamá de entre 20 mil y 30 mil dólares.
La Policía pinchó sus teléfonos desde septiembre del 2005 al 16 de mayo del 2006. Las escuchas lograron determinar cómo funcionaba su organización criminal. Todo terminó con una operación transnacional el 16 de mayo de 2006 llamada Océanos Gemelos.