Hace un año que Marian Montenegro tuvo su bebé en la cárcel de mujeres. Ahora Yainis Cano y Bleixen Rodríguez están a punto de dar a luz.
La vida encerrada en medio de cercas de alambre y con candados en los portones no es fácil. El amanecer y el anochecer es lo mismo en este lugar, solo ven cómo pasan los días.
Marian dice que está feliz, porque tiene todos los días a su hijo que duerme en una cuna al lado de su cama. De casi doce meses, el robusto varón sigue acompañando a su madre que espera una medida cautelar para salir en libertad condicional.
Lo único que no desea esta madre es que su hijo crezca sin ella y mucho menos entre barrotes.
Yainis y Bleixen, sentadas en una silla, esperan que los dolores comiencen para ver el nacimiento de sus hijos, quienes pasarán sus primeros días en Centro Femenino de Rehabilitación, ubicado en la comunidad de Los Algarrobos.
Necesidades.
No es una situación fácil para estas mujeres que han llegado embarazadas a este lugar y que ahora tienen que hacer frente al nacimiento de sus hijos estando detenidas.
Las necesidades económicas de estas personas son muchas, desde la carencia de sus enseres personales hasta la necesidad de una atención médica adecuada.
Repatriación.
Mientras, en el otro pabellón se ubica un grupo de extranjeras esperando una repatriación que aún no se les ha dado. En peores condiciones que las panameñas, llevan años esperando que los consulados de sus países las reclamen.
Se trata de gente de muy bajos recursos económicos que reconocen que encontraron en el tráfico de drogas una salida para sus problemas. Fueron detenidas en la provincia de Chiriquí y ahora están pagando una condena.
Evelyn Andino, ciudadana procedente de El Salvador, conversó con el médico especialista Enrique Fernández, gobernador de Chiriquí, para que a través de esta entidad gubernamental se eleve la petición a los consulados de estos países en Panamá para que atiendan esta solicitud.
La salud de estas mujeres no es la mejor, en el caso de Gisella Orantes, procedente de Guatemala y con 21 años, necesita todos los días tomarse dos pastillas Inivitron 20 mg, para evitar que los problemas intestinales que tiene se le empeoren. Una cápsula de heroína se le rompió en su estómago.