Las cintas amarillas que rodean el área donde varios trabajadores en el Tribunal Electoral realizan labores de mantenimiento, son ignoradas.
Hay personas que pasan sin importar que les caiga un bloque, objetos de hierro o aluminio, ya que se arriesgan para hacer llamadas en los teléfonos públicos que están enfrente. En el área hay un supervisor de la construcción que trata de sacarlos de esta peligrosa zona, pero los peatones se molestan.
Esta situación se repite en construcciones concurridas de la ciudad.