En momentos en que se inició el diálogo entre legisladores de todos los partidos, el presidente de la Asamblea Legislativa, Rubén Arosemena, pronosticó "el final de una corta democracia" en Panamá, a menos que haya un cambio de actitud y en el comportamiento entre los políticos panameños.
Mientras que el legislador arnulfista, Alberto Cigarruista, propulsor de este diálogo, coincidió en que existe el riesgo de que la democracia pueda verse afectada, en el caso de que los políticos, tanto del gobierno como de la oposición, no se den cuenta de que deben rectificar su actuación.
Hay que hacer una "mea culpa" y reconocer que de parte de todos los órganos de gobierno hubo errores que deben ser corregidos para rescatar a la democracia panameña del estado en que se encuentra, destacó Cigarruista. Agregó que hay que tener presente que el ciudadano ve el beneficio de la democracia en la medida en que el sistema le resuelva el problema económico y de falta de empleo, lo cual no se da en su totalidad.
Por su parte, Arosemena dijo que hay que tomar en cuenta la poca credibilidad y el nivel crítico con el que los ciudadanos ven a los políticos, lo cual debe ser rectificado por el efecto negativo que provoca en la democracia.
Las primeras reuniones del diálogo nacional entre los legisladores, transcurrieron en medio de un marcado optimismo de parte de ambas bancadas que coinciden en la posibilidad de lograr una pronta solución a los problemas políticos que mantienen en un franco enfrentamiento a ambos órganos del Estado.
El principal motivo de este enfrentamiento, la ratificación de Winston Spadafora como magistrado de la Corte Suprema, se mantiene y según conoció