Para Fernando Gracia, neurólogo y ex ministro de Salud, a este panorama se le debe prestar atención.
Señaló que entre el 2004 y 2005 se realizó un estudio y se observó cómo en el 2003, de 13, 500 muertes anuales en todo el país, 4, 000 eran causadas por problemas circulatorios.
La Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Neurología (FMN) declararon las enfermedades vasculares, ya sea cardiovasculares o cerebrevasculares como "catastróficas" para el mundo y Latinoamérica.
Aunque la política de salud pública ha cambiado mucho en los últimos cinco años, "ahora el sistema público de salud debe dirigirse a las enfermedades degenerativas crónicas y circulatorias", ya que son la primera causa de muerte, consideró Gracia.
Aunque el ex ministro reconoce el trabajo que hace el Ministerio de Salud (MINSA), considera que debe maximizarlas para decirle a los ciudadanos que deben cambiar su estilo de vida.
¿Cómo se previene? Para Gracia estos males se pueden evitar abandonando el hábito de fumar, moderando el alcohol, vigilando la presión arterial y si tiene diabetes, ejercer un estricto control. Se recomienda además evitar la vida sedentaria y la obesidad.
A juicio de Gracia, otro factor negativo es que la campañas masivas de prevención terminan cayendo en la inconsistencia.
Entre las enfermedades cardiovasculares se anotan las relacionadas con la mala circulación del corazón, como el infarto cardiaco que es la causante de muchas muertes en Panamá.
Mientras que en las enfermedades cerebrovasculares están las trombóticas, con casi un 80% de incidencia, es decir aquellas que provocan la mala circulación en el cerebro, cuando se tapa una arteria. De ellas el derrame cerebral es el más representativo.
Pero, el asunto va más allá de las meras estadísticas.
Debe sumársele los costos. Gracia dijo que el Hospital Santo Tomás invierte en enfermedades cerebrovasculares cerca del 4% de su presupuesto anual, que es de B/. 28 millones.
Lo cierto es que según el ex ministro, los hospitales tienen buen equipo para el tratamiento de las enfermedades vasculares y además están bien distribuidos.
En general, el sistema de salud invierte casi el 5% de su presupuesto anual en estos males, por lo que resaltó que las autoridades de salud ahora deben dirigirse hacia la prevención y las campañas masivas.
Por su parte, el médico Daniel Pichel, de Cardiólogos Asociados de Panamá, señaló que las enfermedades que cubren propiamente el corazón como la angina de pecho, el infarto miocardio, la muerte súbita o los derrames cerebrales, son la principal causa de muerte en el país.
Pichel añadió que el número total de cardiólogos en el país es de 70, de los cuales el 80% está en el área metropolitana y el 20% está distribuido en el interior del país.
Siendo así, salta a la vista que hay muchísima concentración en el sector capital, y por ello las citas con estos especialistas demoran más para los pacientes del interior.
Las costumbres de algunos panameños, son también factores de riesgo.
Tras un breve recorrido a restaurantes de comida rápida en la ciudad capital, este medio pudo constatar que muy poco se toman en cuenta los consejos, incluso quienes han padecido estas dolencias.
Entre ellos, la señora "María", muy poco expresiva ante una parálisis facial, causada por un derrame, no deja de satisfacer su predilección por la comida "chatarra".
Del 80% de cardiólogos que trabajan en la capital, el 30% lo hacen instituciones privadas.
"Panamá tiene más cardiólogos por persona que cualquier otro país centroamericano", consideró el médico Daniel Pichel.
El galeno recomendó mejorar los hábitos alimenticios.