Los negocios de fabricación y venta de bocadillos y manjares en los distritos de Penonomé y Antón pueden desaparecer.
La razón se debe al alto costo de la leche, principal materia prima para la elaboración de estos postres.
Según los vendedores, la actividad ya no es rentable, porque se perciben muy pocas ganancias.
Alegan que cada día los productos tienen mayor costo y esto los afecta notablemente.
Unas 30 familias que dependen de este negocio coincidieron en que antes con un tanque de leche y diez libras de azúcar se sacaban cerca de mil bocadillos; sin embargo ahora sólo hacen 500 porque deben ahorrar.
Manifestaron que tratan de hacerlos más pequeños para que los consumidores no tengan que pagar más.
Problemas.
Para los que elaboran los manjares, la situación económica no es la mejor, porque aunque continúan preparándolo y vendiéndolo, la producción ha bajado.
Alonso Fernández, quien se dedica a esta actividad desde hace veinte años, explicó que antes compraba la leche por garrafones a pequeños ganaderos.
Precisó que ahora la situación es diferente, debido a que los ganaderos dejaron de producir, porque tampoco les iba bien.
Ventas.
Carlos Fernández, otro vendedor, manifestó que sólo obtienen buenos ingresos cuando venden el producto en las diferentes ferias como la de Azuero, Chiriquí, Churuquita Grande, El Festival del Toro Guapo, entre otras.
Enfatizó que para ellos existe muchas limitantes, ya que el costo de la leche no les permite una buena producción como en años anteriores.
Mencionó que a esto se suma el alto costo del combustible.
Competencia.
A pesar de que son los antoneros y penonomeños los pioneros en este negocio, ellos aseguran que ya hay competencia y es por ello por lo que no pueden subir el precio de los manjares y bocadillos.
Los vendedores enfatizaron que prefieren perder algo en el negocio que desaparecer.
En santiago y otras provincias ya se elaboran estos ricos dulces.
Elaboración.
Con la leche y el azúcar se inicia el procedimiento para fabricar los bocadillos.
Se vierten en una paila al fuego y se revuelve con una espátula por dos horas, luego se saca y se vierte en un molde de tabla y allí se cortan en pedacitos que luego serán envueltos con papel especial para la venta.