A pesar que la temporada lluviosa no ha iniciado de lleno en el centro de Panamá, se coordinan previsiones para evitar que algunas colinas cercanas a la vía del puente Centenario, sufran deslaves.
El lunes pasado, una roca de tamaño considerable y otras de dimensiones menores, se desprendieron de uno de los taludes cercanos al puente sobre el río Mocambo.
Estos fragmentos cayeron a solo un metro del carril derecho del trayecto de regreso a la ciudad capital, pero afortunadamente no se reportaron daños a los automóviles.
Las precipitaciones pluviales, cuya temporada se acerca, podría ser un elemento para acentuar estas situaciones de peligro en la carretera, opina el ingeniero Ulises Lay.
"Antes del periodo de lluvias deben realizarse revisiones en los taludes por parte de los dos contratistas que construyeron la autopista, para evitar accidentes", recomendó Lay.
En tanto, Álvaro Castañeda, delegado de la Dirección de Inspección del Ministerio de Obras Públicas (MOP), dijo que la situación es propia de las carreteras nuestras, como el caso de Loma Cová suscitado en el 2005.
"Se hará un recorrido para determinar si hay defectos constructivos y de mantenimiento", señaló Castañeda.
El funcionario acotó que pedirán apoyo a Constructora Urbana, S.A. (CUSA), para esta labor preventiva, aunque esta parte del mantenimiento es competencia del MOP.
Explicó Castañeda que cuando se cortó el tramo, no estaba propenso a las caídas de peñas y sedimentos, pero que con el tiempo y la meteorización, es decir los efectos de la lluvia y el sol, se han hecho cortes en rocas dando como resultado la situación presentada.
En septiembre próximo se cumple el tiempo de garantía estipulado a CUSA, compañía que habilitó el acceso Este al Puente Centenario.
En el período que falta para ello, las inspecciones no sólo se limitarán a evaluar los taludes sino también a verificar posibles losas fragmentadas o rajadas en el tramo Este.
Pero la vía al Puente Centenario requiere de otras soluciones, en especial en los carriles de regreso a la ciudad, cuando la fila en el semáforo cercano a Villa Cáceres toma cerca de doce minutos, tal como dijo ayer una conductora molesta.
Sin embargo, la remoción de tierra en una de las esquinas de este punto, resulta ser un aliciente de esperanza sobre los avances del paso elevado que allí se construirá para que exista un tráfico continuo y sin demoras.