El presidente norteamericano, Bill Clinton, lamentó la decisión del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú de seguir adelante con las elecciones presidenciales de mañana pese a la opinión contraria de la OEA y advirtió que las relaciones entre ambos países se podrían ver afectadas.
En un comunicado de prensa difundido por la Casa Blanca, Clinton se solidariza con las preocupaciones de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) que ha recomendado el retraso de los comicios, porque en "el proceso electoral no hay garantías de que se desarrolle de manera abierta, justa y libre".
Clinton consideró que "un breve aplazamiento daría a la OEA la oportunidad de vigilar el voto con mayor confianza", según el comunicado.
El presidente de EU reiteró que "la celebración de elecciones libres, justas y abiertas son la base de una sociedad democrática. Sin ellas, nuestra relación con Perú se verá inevitablemente afectada".
EU consultará con sus socios continentales y con la comunidad internacional "para determinar los siguientes pasos que daremos".
En Perú, una tensa calma reinaba ayer, opacada solamente por el llamado a la desobediencia civil de la asociación civil "Foro Democrático", que públicamente pidió a los peruanos manifestarse en las calles mañana, día de las elecciones presidenciales.
El Foro Democrático señaló en un pronunciamiento a la opinión pública que la grave decisión del Gobierno de Alberto Fujimori de no aplazar la fecha de la segunda vuelta señala "la necesidad ineludible de anular el conjunto del proceso electoral, primera y segunda vueltas incluidas".
Fujimori minimizó en declaraciones que hizo a la cadena televisiva ECO las posibles revueltas que se puedan producir el día de las elecciones. Aseguró que "en una segunda vuelta también hay manifestaciones un tanto agresivas".
De igual forma el Gobierno respondió con el anuncio de que unos 100 mil hombres, entre policías y soldados, estarían en las calles "para mantener la seguridad" durante la votación.
A últimas horas de ayer, Fujimori cerró la campaña que realiza en solitario con la firme convicción de su triunfo, sin tener que competir con su potencial rival, Alejandro Toledo y sin la presencia de la misión de observadores de la OEA, cuyo presidente, Eduardo Stein, abandonó ayer la ciudad de Perú con destino a Washington.