EN septiembre de 2002, el director general de Salud, Esteban Morales, pidió a la Alcaldía de Panamá el cierre del Terraplén del Mercado Público por considerar que era un peligro para la salud.
Luego, en octubre de ese año, la alcaldía acondicionó 28 módulos en el Muelle Inglés, al lado del Mercado del Marisco para que se realizara la actividad.
Antes, las medidas eran insalubres, ¿y ahora?
La situación no es muy halagadora. Las medidas sanitarias adecuadas no son el fuerte del muelle.
Panamá América quiso corroborarlo y para ello se desplazó al lugar cuando todavía el sol de la madrugada no se había asomado.
En el recorrido nos acompañó el director de la Región Metropolitana de Salud, Valentín Corrales.
Lo que saltó a la vista preocupó a las autoridades.
El movimiento de compradores y vendedores arranca a eso de las 10: 00 de la noche y termina 12 horas después, a las 10: 00 de la mañana.
Se observó que muchos vendedores ignoran las reglas y en la carrera por no perder al cliente, dejan de lado las medidas higiénicas.
Y eso no es todo. El abandono del muelle es notorio. Le falta una escalera para subir los productos al desembarcarlos, la basura se acumula en cualquier parte y ni hablar de los baños.
Del mismo modo, la cerca está en pésimas condiciones y la marea, ha arrastrado llantas y malos olores.
La limpieza del muelle se realiza los primeros lunes de cada mes, pero parece no estar siendo efectiva, ya que hay ratones.
Adolfo Méndez, presidente de la Asociación de Compradores y Expendedores de Productos del Mar, dice que la fumigación se hace, pero es muy sencilla y el cree que deben utilizarse químicos más fuertes que acaben con las alimañas.
El administrador del Mercado de Marisco, Javier Muñoz, explicó que los mismos vendedores de productos del mar tienen malas costumbres y todo es parte de su propia cultura, dado que son los mismos del antiguo Terraplén de San Felipe.
Dijo que los vendedores traen el molde viejo cuando ponían el pescado en "cualquier parte y lo lavaban con cualquier agua y hay que estar encima de ellos".
Aseguró que se les llama la atención y se les multa, pero ellos insisten en las mismas prácticas.
"Hemos peleado para que el tanque de basura tenga tapa, sin embargo, sucede que por la pereza de abrirlo tiran los desperdicios por cualquier parte y por eso todo está lleno de aves", manifestó Muñoz.
A su juicio, el lugar no es insalubre, lo que hay es progblema de higiene.
El director de la Región Metropolitana de Salud, Valentín Corrales, indicó que tienen un funcionario permanentemente en esas instalaciones.
Se trata de un veterinario, que hace controles de supervisión, con la manipulación de alimentos y para que no se tengan problemas al consumirlo.
Teniendo el marisco con hielo y separado del suelo, se evitan problemas, pues lo recomendable es mantenerlo fresco y así evitar las sanciones.
Recientemente el Ministerio de Salud encontró en la sección antigua del "muelle inglés" (que se conocía como el Terraplén), que se vendía el pescado por parte de vendedores callejeros, sin los controles higiénicos.
Se hicieron las citaciones para la sanción.
Para el traslado de los vendedores al Muelle Inglés, la Acaldía de Panamá invirtió en el 2002, B/. 45 mil en la instalación de llantas de protección a los 60 pilotes del lugar.
Gregorio Miniel: "Uno acude por los precios, que siempre son populares. El problema es el hielo para que se conserven los pescados porque a veces no hay".
Pedro Lañón: "Vengo a buscar el marisco acá porque es más barato y es un lugar que siempre está abierto. Generlamente consigo el pescado bien fresco y sobre todo barato".
Marta Smith: "Vengo al muelle a buscar la corvina porque es muy buena, además me gusta cómo atienden a las personas, siempre con respeto".
Enrique Medina : "La comida de la gente es el pescado porque es el más barato. Aquí los precios son económicos y los mariscos están bien frescos, por eso me gustan".
Peligrosa práctica en el muelle
En el área, los vendedores de mariscos colocan los productos del mar en el suelo y sin suficiente hielo.