GRISELDA CAJAR es una pequeña de 7 años, pasa las noches y los días encerrada en un oscuro cuarto en el sector del Águila, corregimiento de Curundú, debido que al nacer sufrió una fuerte fiebre provocándole invalidez.
Con melancolía Griselda solicita una cama y un coche, para asistir a las terapias en el Instituto Nacional de Medicina Física y Rehabilitación, donde asiste a diario.