Cada día su número aumenta y pareciera que no desaparecerán del sector. Pero, ¿Constituyen estas aves un problema?
Según Abraham Goti, de la Alcaldía de Panamá, se trata de buscar un equilibrio, porque hay a quienes les gustan los animales, pero a otros no.
Este asunto le compete más que todo al Ministerio de Salud, aunque la alcaldía administra la Peatonal haciendo operativos de limpieza, se depositan desinfectantes, se recogen los excrementos de las aves y periódicamente, dos veces al año se hacen operativos para recoger las palomas.
Agrega que las que están enfermas se sacrifican en grupos y las que no se llevan a lugares retirados de la ciudad capital como San Martín. El año pasado se recogieron alrededor de 300 palomas.
Participó personal de ornato, de aseo, veterinarios del Parque Natural Summit y de la subgerencia de mercados.
Las recogen en jaulas especiales, donde les depositan maíz para lograr encerrarlas. Goti señala que estas palomas comen de todo, desde maíz hasta pan que son depositados por los peatones.
Pero estos tiernos animalitos duermen y hacen sus nidos en los edificios aledaños. Panamá América consultó algunos vecinos para conocer su opinión sobre estas aves.
María González quien tiene 10 años de vivir en un edificio ubicado en la Peatonal, indicó que antes las palomas entraban al edificio, pero ahora ya no lo hacen, ella considera que quizás sea porque no les dan comida y esto las ha ahuyentado.
Otro joven consultado, Oscar Jimenéz, expresó que estos animalitos no le molestan y que tampoco entran a sus edificio, "ya no son como antes", recalcó.
Las palomas transmiten enfermedades y tienen parásitos como pulgas, piojos, garrapatas y acumulan en sus tejidos grandes cantidades de metales tóxicos como el plomo, cadmio y zinc, por lo que su consumo es de alto riesgo.
En Estados Unidos hay por lo menos 2 millones de personas afectadas por Salmonella, aproximadamente 500 personas al año mueren de salmonellosis que les causa diarreas y vómitos.