FAMILIARES de la menor Olga Beatriz González realizaron ayer un cortejo de cuerpo presente en su casa ubicada en el Cucuy de Cerro Batea, con el objetivo de apreciarla antes de darle el último adiós.
Eran las 5: 30 p.m., bajo una intensa lluvia, el ataúd blanco que portaba el cuerpo de Olga recorrió las calles que conducen a su casa.
Los moradores del área se asomaron para verla, algunos lloraban su muerte, otros afligidos, la acompañaron a su residencia.
A su llegada, la angustia y los lamentos no se hicieron esperar. Su doliente madre presentó episodios de cólera y tristeza, que provocó la expresión de fuertes palabras en contra de los vecinos, ya que, según Vielka, nadie ayudó a su Olguita como de cariño la llamaba: "Alguien tuvo que escucharla, no quiero hipócritas en mi casa, nadie ayudó a mi niña", dijo la madre.
Una gran multitud acudió a la vivienda de Olga. Algunos de ellos visiblemente afectados, susurrando junto al cuerpo de la menor, le decían: "Perdonanos, Olguita, por no escucharte".
El desgarrador llanto de la madre conmovió a los presentes. En cada esquina de la casa podía percibirse el desconcierto y la melancolía provocada por el horrendo crimen que le arrebató la vida a esta niña.
El cuerpo de Olga no podía verse en su totalidad, no obstante las partes visibles de su anatomía revelaban los fuertes golpes que recibió de mano de su homicida, que sin permiso irrumpió en su humilde hogar, la estremeció contra las paredes y la apuñaló ocho veces con un cuchillo que las autoridades todavía no han encontrado.
El homicida confeso de Olga, Irving Alberto Phillips Stanziola, de 25 años de edad, fue capturado ayer a las 5: 00 a.m., luego de que su madre revelara su paradero.
Con rostro sereno e incongruentes argumentos, el detenido señaló a la Policía Nacional, que estaba bajo los efectos de las drogas, y que asesinó a Olga, porque ella lo agredió primero con un cuchillo, por tal razón la desarmó y la asesinó.
Varias versiones han girado en torno a este caso, ya que los vecinos del lugar argumentan que lo vieron salir del lugar con una toalla ensangrentada que llevaba envuelta a un brazo.
Aunque Phillips reveló que acudió a la casa de Olga a esconderse de unos desconocidos que lo perseguían, vecinos expresaron que tenían varias semanas de verlo merodear por el lugar.
Se desconoce a qué se debe la frecuencia de sus visitas a este sector que se encuentra distante de su residencia ubicada en Tocumen. Lo cierto es que no se descarta que el detenido acosara a la jovencita, ya que días atrás ella reveló a sus amigos, que había un hombre que la molestaba constantemente.
"Perdónanos, Olguita, por no escucharte"
La madre de la menor rompió en un desgarrador llanto cuando llegó Olga dentro del ataúd a su casa.