“El Toro coreó su lema de lucha contra la corrupción, pero proviniendo de uno de los presidentes más corruptos de Panamá desde la restauración de la democracia en 1989, este mensaje suena hueco”, concluyó el embajador William Eaton en un cable diplomático fechado el 14 de enero de 2007, tras una reunión secreta con el ex presidente Ernesto Pérez Balladares en su casa de playa un día antes.
Ambas partes dijeron que no estaban interesadas en que los medios de comunicación se enteraran del encuentro en la casa de playa de Pérez Balladares, dentro de un salón en el que se exhibía un león disecado y otros trofeos.
La reunión fue coordinada por el abogado Eduardo Morgan -ex embajador en Estados Unidos durante el gobierno de Pérez Balladares-, reveló el cable diplomático filtrado a Wikileaks y entregado a Panamá América.
Del encuentro participaron Eaton, Pérez Balladares, Morgan y Dora Boyd.
Eaton dijo que durante la reunión, el ex presidente no preguntó sobre su visa de entrada a Estados Unidos, la cual se le restringió en 1999.
En ese entonces, Pérez Balladares buscaba la Presidencia del Partido Revolucionario Democrático (PRD), algo que finalmente no consiguió.
Durante la reunión, Pérez Balladares se enfocó en tratar de desprestigiar a sus compañeros del PRD y llegó hasta a hablar de “ sacar la corrupción” de la Corte Suprema de Justicia.
Dijo que el PRD era un partido sin liderazgo y que los potenciales candidatos a la Presidencia en 2009 “no eran viables”.
“Juan Carlos Navarro es un mentiroso y no es de confianza. Nosotros sabemos eso en el partido. Navarro ni siquiera puede recoger la basura”, dijo el político sobre el ex alcalde.
Luego se refirió a Balbina Herrera: “Balbina [Herrera] tiene un pasado demasiado radical y populista; las élites nunca la aceptarán”, señaló Pérez Balladares frente a Eaton.
Argumentó que Estados Unidos debía estar preocupado por la creciente fuerza izquierdista en el PRD. “La derecha de la cual yo soy parte puede servir de contrapeso contra Balbina [Herrera], Héctor Alemán y Pedro Miguel González”, propuso el ex mandatario.
Pero sus acusaciones no quedaron allí. “Ustedes saben, por supuesto, que los venezolanos están financiando a Balbina [Herrera]. Ustedes tienen que saber eso”, le afirmó el ex mandatario al embajador.
Sin embargo, Eaton aseveró en su reporte que Estados Unidos no tenía en ese momento evidencia que involucrara directamente a Herrera con el financiamiento de Venezuela.
Pérez Balladares criticó, además, a Pedro Miguel González y a Martín Torrijos.
Dijo -de acuerdo con el cable diplomático- que González “era un fiasco” y que había otros afuera que serían más problemáticos para Estados Unidos.
Sobre Torrijos, comentó que él no tenía liderazgo sobre el partido porque no decidía nada y no actuaba, y que su gestión como presidente había “fracasado” en conseguir que “se realice el trabajo” en los temas de educación, seguridad, infraestructura y salud.
“Los rasgos y filas del partido se han sentido cada vez más desencantados con Torrijos, se han sentido ignorados, y deseaban haber sido consultados más. Panamá necesita un líder que sea un hombre de acción”, opinó el político, sobre el gobierno de su copartidario.
Algo que incomodó a la Embajada de Estados Unidos fue la disertación de Pérez Balladares sobre la corrupción.
“Nosotros tenemos que combatir la corrupción también, y fortalecer el poder judicial. Si usted hace algo corrupto, debe ser arrestado, procesado y declarado culpable, servir tiempo en prisión”, afirmó Pérez B. frente a Eaton.
Las palabras del político no convencieron al ex embajador estadounidense.
“El Toro pretendía encantar. Aunque descarado y brutal en sus valoraciones políticas, él también buscó entretener a la embajada con historias de safari. Él repasó con detalle sus cuatro días de caza de un león macho, por ejemplo”, dijo el ex embajador.
“Este astuto político y maestro de la manipulación debe ser tratado con extrema precaución”, comentó Eaton.
Al terminar la reunión, la Embajada le recomendó a Pérez Balladares que, de darse otro encuentro, tendría que manejarse de forma discreta y lejos de los “imperturbables” lentes de los medios.
“Aunque Estados Unidos no está buscando otro contacto, si este contacto no puede manejarse discretamente, entonces el contacto con Pérez Balladares debe abandonarse”, indicó Eaton.